Rivera y Villacís 'conspiran' en Madrid

Ocurrió el pasado lunes en una terraza del centro de Madrid, de un local  llamado ‘Sufre Mamón’, donde un comensal avispado, que se interesó por las confidencias de los notorios personajes, les hizo una foto tras haber escuchado comentarios sobre el presente y futuro de Cs, así como de la posible integración del partido que lidera Arrimadas en el seno del PP.

Una posible operación ésta que sería muy importante para Pablo Casado porque de llevarse a cabo ello supondría sumar al PP cerca de un 3 % de votos. Los que según algunas encuestas aún le quedan a Cs, aunque ese porcentaje sólo les permitiría obtener un solo escaño del Congreso de los Diputados.

Sin embargo Arrimadas no se mueve y está atrincherada en su escaño, muy a pesar que debió haber dimitido tras su doble derrota en las elecciones de Cataluña y Madrid. Y sobre todo tras hacer el ridículo con su fallida moción de censura en Murcia contra el presidente López Miras del PP. Un error de bulto que cometió Arrimadas de la mano del presidente Sánchez al que ella ahora fustiga sin cesar y sin credibilidad porque su partido casi no existe.

Si Rivera, como se dice en algunos círculos políticos, está cerca de Casado y apuesta por la integración de Cs en el PP parece claro que en el encuentro de Rivera con Villacís se hablaría de todo ello. Salvo que ambos ya tengan un plan y quedaran para ultimar detalles del presunto golpe de mano contra Arrimadas justo, ¡ojo! en las vísperas de la Convención Nacional del PP.

A sabiendas la vicealcaldesa de Madrid que si ella y su compañero Juan Marín, vicepresidente de la Junta de Andalucía, plantean un ultimátum a Arrimadas para que pacte con Casado, o de lo contrario ellos se pasarán -con sus huestes madrileñas y andaluzas- al PP, dicha ‘amenaza’ sería decisiva y letal para Arrimadas y su escudero Bal.

Además, cabe imaginar que los ataques de la populista Ayuso y del entorno de Aznar a Casado de los últimos días le preocupan y mucho a Rivera por cuanto pretenden forzar un giro hacia la derecha del PP y su aproximación a Vox. Lo que supondría abandonar el espacio de centro que siempre reclamó Rivera desde la fundación de Cs y que considera vital para sacar a Sánchez del poder.

Desde luego lo que está claro es que la cita de Rivera con Villacís no fue una coincidencia sino un encuentro planificado en el que Albert pudo presionar a Begoña en favor de la integración de Cs en el PP, a sabiendas Rivera que, si la concejala madrileña da un paso al frente en ese sentido, Marín la seguirá y Arrimadas no tendrá más remedio que claudicar y decir amén.