Ironía de destino, la energía nuclear es más barata

Este miércoles, mientras Sánchez se va a Barcelona a su ‘mesa de diálogo’ de sordos y promete más medidas para rebajar el precio de la luz de aquí a final de año, rebajando impuestos y confiscando beneficios de las empresas gasistas y nucleares, ese tan famoso precio de la luz puede que alcance la cifra de más de 172 € Kh.

Todo un disparate que el presidente Sánchez es incapaz de solucionar, y lo que está llevando a las compañías eléctricas a plantearse el posible cierre de las siete plantas nucleares que aún quedan en España.

Bien pocas si las comparamos con las 58 centrales nucleares de Francia, las que además de permitir un alto porcentaje de autoabastecimiento energético para su país recortando sensiblemente la dependencia exterior del petróleo y del gas (y de sus precios desorbitados de ahora) le permiten a los galos el mantener el precio de la luz, al menos hasta hace poco, en el entorno de los 80 euros (la mitad que en España), y exportar energía barata a países como España.

Al final va a resultar que la energía nuclear que es la que menos poluciona el medio ambiente, tras las renovables, puede ser una parte de la solución de la crisis energética actual. Porque su precio es muy bajo y constituye una apuesta estratégica de independencia nacional y auto abastecimiento, para el caso de una crisis internacional energética.

Como aquella crisis de petróleo de 1973, provocada por la negativa de los países árabes a exportar petróleo a los países occidentales que habían apoyado a Israel en la guerra del Yom Kipour, que ganó Israel en contra de Siria y Egipto.

Pero a ver quien es el guapo que le dice ahora al gobierno social/comunista de Pedro Sánchez y a los ecologistas, que España debe aumentar el número de sus centrales nucleares.

Y tofo ello cuando además este gobierno y los ecologistas se oponen a la construcción de nuevos pantanos para la energía hidráulica, a pesar de la escasez de agua potable y la desertización de España que anuncian todos los pronósticos y los especialistas en el cambio climático.

No cabe duda que las energías renovables son las mejores, más limpias y más seguras pero su nivel de producción de energía y electricidad es menor al de otras fuentes energéticas y en España queda mucho por hacer, tanto en el campo como en el mar o incluso en las ciudades y sector inmobiliario.

Ahora bien está claro que España, salvo el sol, la hidráulica y lo que queda del carbón desahuciado y de las nucleares a extinguir, no tiene fuentes que garanticen el abastecimiento nacional y depende de las importaciones del petróleo y del gas.

Pero si se declara una nueva crisis del petróleo y el gas, lo que no es fácil que ocurra, entonces este país se quedaría a oscuras y sin energía para sobrevivir y avanzar. En 1973 las buenas relaciones exteriores de España con el mundo árabe nos libraron de aquella crisis que entonces impacto de manera muy dura en Europa occidental. Y ese fue el argumento de Francia para su desarrollo de la energía nuclear que ahora goza de alta tecnología que ofrece cotas importantes de seguridad.

Pero en este país y con este gobierno priman la ideología y también el claro interés electoral por encima del interés general y de la seguridad estratégica nacional.