Aguirre reaparece en la charca de las ranas

Hacía tiempo que no escuchábamos croar a Esperanza Aguirre en su doble condición de ‘Condesa de Bombay’ y reina de la charca de las ranas de la gran corrupción del PP de Madrid sobre la que ella confesó que algunos de los consejeros, vicepresidentes y colaboradores ‘le habían salido ranas’.

Y, mire usted por donde, ayer saltó la rana madre en unas declaraciones al diario El Mundo en las que se lió a palos con Pablo Casado y la dirección del PP, a los que llamó ‘niñatos y chiquilicuatres’, apoyando a Isabel Ayuso para presidenta del PP de Madrid, pero solo como primer escalón con el objetivo de eliminar a Pablo Casado y luego presidir el PP nacional.

Operación de la presidencia madrileña Ayuso a la que se opone con firmeza la dirección nacional del PP y sobre la que Aguirre dijo con la mayor maldad y falsedad: ‘ponerle trabas internas a Ayuso es ayudar a Sánchez’. A lo que el secretario general del PP, Teodoro G. Egea respondió que la crisis del PP de Madrid se debe ‘a la corrupción’, alusión directa al tiempo en el que Aguirre presidía el PP regional.

Llevaba mucho tiempo callada y sentada debajo del agua Aguirre y creímos que ello se debía a su imputación en un caso de corrupción del PP, o al lio de la herencia de un Goya en su familia política, sobre el que ayer mismo se conoció una reveladora grabación de su cuñada. Cuando de pronto Aguirre se puso a cantar, convencida la ‘Condesa de Bombay’ de que la operación Ayuso tenía avales del entorno de José María Aznar.

Sobre todo ahora que el ex presidente Aznar acaba de proclamar que el mundo tiene necesidad de líderes fuertes ‘con pensamiento estratégico’. De lo que se deduce que Casado es un blandito y que Ayuso será la heredera del 'trono de Hierro' en el próximo capitulo de la serie ‘Juego de tronos’ en su versión PP, donde todos saben quien es el enano infiltrado que dirige la trama mediática de la operación.

De manera que en mal momento ha reaparecido Esperanza Aguirre en la política nacional, y después de que sus dos ex vicepresidentes del Gobierno madrileño Francisco Granados (‘granizados) e Ignacio González (el chino de la coleta blanca) pasaran por prisión y a la espera están de varios juicios por corrupción.

Aguirre tiene más vidas que un gato, ella se escapó milagrosamente de un ataque terrorista en Bombay y salió ilesa de un accidente de helicóptero en Móstoles y en el que viajaba con Rajoy. Y ahora cree que saldrá airosa de la Justicia y, en todo caso y pase lo que pase, está claro que no se va a callar ni debajo del agua, porque lo suyo es croar.