El separatismo catalán va como el Barça

La Diada de este año de 2021 les salió a los separatistas catalanes bastante regular, tirando a mal y con múltiples tensiones y hasta algunos insultos entre ellos. Si en la política nacional española se suele decir que cuando va mal y pierde el Real Madrid el gobierno nacional también va mal, este parangón se puede aplicar ahora al procés catalán en decadencia y a la seria crisis económica y deportiva del Barça.

Ayer los manifestantes de la Diada no llegaron a 100.000 y por la mañana en la plaza de Al Fossar de les Moreres, construida sobre un antiguo cementerio, donde reposan los restos de los catalanistas que murieron en la defensa de Barcelona en 1714, un grupo de radicales independentistas abucheó y llamó ‘traidor’, durante su discurso, al líder de ERC Junqueras, que respondió: ‘si no nos callaron cuatro años de cárcel, no nos van a hacer callar ahora los insultos ni las amenazas de nadie’.

Al secretario general de JxC, Jordi Sánchez, también lo abuchearon y el representante del PDeCAT, David Bonheví, no se atrevió a hablar, por lo que, aún siendo estas protestas minoritarias su aparición reflejó el ambiente de tensión, desunión y confusión que imperaba ayer en la Diada catalana.

Un festejo marcado por los indultos que concedió el presidente Sánchez a los golpistas y por las diferencias entre ERC y JxC sobre el presente y futuro del ‘proces’ y sobre la ‘mesa de diálogo’ que se reunirá la semana próxima en Barcelona, con la crisis del Prat como cuestión central.

Aunque el desinfle del soberanismo y el fracaso del procés tiene causas de más calado que la política como son, por culpa del fallido golpe de Estado, el hundimiento económico y social de este país y el desprestigio creciente de Barcelona. Por ello continuan huyendo de Cataluña empresas y directivos (y jueces) y no llegan nuevos inversores, mientras crece exponencialmente Madrid.

De todo esto son los máximos responsables el gobierno separatista por su pésima gestión (de la pandemia y la economía) de Pere Aragonés y también  la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, que está en contra de todo progreso, ya sea frente al turismo o frente a la ampliación del Prat. De hecho la crisis y la ruina del club de fútbol Barcelona se ha convertido patética alegoría del vigente desastre catalán.

De ahí la insistencia de Aragonés de que se celebre la semana próxima la ‘mesa de diálogo, a pesar del actual bloqueo del Prat, porque el Govern de Pere Aragonés está más necesitado que nunca de las ayudas de Pedro Sánchez y Gobierno de España, lo que enerva a Carles Puigdemont y a sus compañeros de JxC.

Aunque también es cierto que Sánchez necesita el apoyo de ERC para sus PGE de 2022 y la estabilidad de su Gobierno lo que los convierte a unos y otros en rehenes de sus respectivos socios y también adversarios que están obligados a entenderse si Sánchez quiere seguir en La Moncloa y Aragonés en la Generalitat.