Ayuso sigue desafiante

Desde que en la noche electoral y triunfal del 4-M en Madrid Isabel Ayuso exigió, en la sede de Génova ,13, salir primero ella sola al balcón a recibir la aclamación del público (lo que impuso su asesor MAR de mala manera), la presidenta madrileña no solo se considera dueña y señora del PP de Madrid sino que además, jaleada por sus palmeros, cree que tiene méritos y más posibilidades que Pablo Casado para poder derrotar a Pedro Sánchez y ser la cabecera del cartel del PP en las próximas elecciones generales.

El segundo aviso de Ayuso a Casado llegó tras reunirse con Pedro Sánchez en La Moncloa y declarar que en las próximas elecciones ‘los españoles van a tener que elegir entre Sánchez y España’. Y no entre Sánchez y Casado, a sabiendas que ella se considera España, lo que causó cierto estupor entre la dirección del PP.

La misma dirección que, ante las prisas de Isabel Ayuso por presidir el PP madrileño, se ha sacado de la manga la candidatura del alcalde Almeida -‘donde las dan las toman’- a la presidencia del PP de Madrid. Lo que ha indignado a Ayuso que ayer volvió a reclamar la presidencia madrileña a su favor diciendo que eso es lo ‘normal’ en otras CC.AA. del PP y del PSOE.

Y por si algo faltará resulta que Ayuso estaría preparando un viaje a USA durante la Convención nacional del PP de primeros de octubre en Valencia para sólo participar, eludiendo todo lo que pueda parecer su apoyo al líder nacional del PP, Pablo Casado, en la clausura.

Para lo que estaría preparando un discurso -que le escribirá Cayetana- no en clave madrileña sino nacional como alternativa a Sánchez y a Casado.

Esta insensata de Ayuso que se cree Merkel y Cleopatra, está poniendo en peligro el PP y trabaja para Sánchez, a pesar de que no solo no sabe hacer la ‘O’ con un canuto -está muy verde- sino que además es muy posible que tenga responsabilidades penales por su pésima gestión de las residencias de ancianos de la Comunidad de Madrid durante los días más graves de la pandemia.

Cuidado con Ayuso y con su claque político/mediática. No vaya a ser que, como en la fábula del ‘burro flautista’, ella crea que su victoria del 4-M en Madrid es el inicio de un gran concierto político con el que piensa arrasar en la política nacional tras haber abierto una gran crisis en el PP nacional.