Sánchez a la intemperie

Este presidente Sánchez, que presume de cumplidor, magnánimo y valiente, ha querido hacer un balance de sus éxitos en el curso político semestral que ahora concluye pero su pretendida montaña de cumplimiento parió un ratón, en un pobre escenario monclovita y con un discurso huero y hueco en el que fue imposible obtener un titular, porque Sánchez negó la mayor y no aportó nada de interés que no se supiera.

Salvo su constante sonrisa y triunfalismo a raudales en medio del revuelo cada vez mayor de los presidentes autonómicos. Los que hoy asistirán a la cumbre trucada que hoy se celebra en Salamanca y donde los presidentes vasco, Urkullu, y catalán, Aragonés, van por libre. El primero ya cobró su cuota parte en mejoras fiscales por adelantado; y el segundo se llevará lo suyo el 2 de agosto en una cumbre bilateral.

Sánchez presume de vacunas (que ahora son escasas), de las leyes Trans y de Eutanasia y de los Fondos de la UE, que se los arregló la Comisión de Bruselas. Y culpa al PP del bloqueo de la renovación del Poder Judicial con la que Sánchez pretende controlar a los altos tribunales del Estado a los que Sánchez y su Gobierno no deja de presionar y criticar como hemos visto en fechas recientes con los Tribunales Constitucional, Supremo y de Cuentas.

Al tiempo que planea sobre la Moncloa la falta de transparencia en la gestión de los Fondos de la UE y en la política fiscal, lo que está permitiendo una doble vara de medir y de primar desde el Gobierno las posiciones de UP, ERC y PNV, que son los que le garantizan la estabilidad de Sánchez y lo que debe investigar la Oposición y la UE.

Y no hablo Sánchez de política exterior ni de su viaje inane a USA, o sobre el saludo de 30 segundos a Biden en la OTAN, o la crisis con Rusia o sobre lo de Ceuta, etcétera, porque de todo ello tiene muy poco que decir.

Pero el presidente está exultante porque dice haber cumplido en estos seis meses el 38 % (ni siquiera el 50 %) de los compromisos que tenía con PNV, ERC y UP, y echa balones fuera sobre todo lo demás.

Pero su monólogo inicial y su rueda de prensa esta vez le salieron muy mal a Sánchez porque Bolaños no sabe nada de comunicación y poco de política, estrategia y marketing. Y en Moncloa ya se echa de menos a Ivan Redondo, mientras el presidente, sin su ex poderoso Jefe de Gabinete y sin Ábalos y sin Calvo, se ha quedado expuesto y a la intemperie acompañado de la sonriente y más bien desconcertada, Isabel Rodríguez, la ministra Portavoz.