Adriana de plata

A ver quién es el guapo chorizo que se atreve a intentar quitarle el bolso o el teléfono móvil en la calle a la joven y encantadora Adriana Cerezo, la nueva subcampeona olímpica de Taekwondo en la categoría de los 49 kilos.

La que no se llevó el oro por un punto en los últimos cinco segundos del combate de la final y que le ha dado a España la primera medalla olímpica, de plata, en los Juegos de Tokio.

Adriana, de tan solo 17 años, ha logrado una proeza y nos ha regalado a los españoles, que tan necesitados estamos de alegrías y buenas noticias, esa medalla de plata que llena de ilusión y esperanza al equipo olímpico español en el arranque de los Juegos.

La joven madrileña, en sus combates eliminatorios frente a las luchadoras muy experimentadas de Serbia, China y Turquía, hizo gala de una astucia y velocidad asombrosas en el despliegue de sus ataques, y quedó a solo un punto (11-10) del oro ante la vigente campeona del mundo, la tailandesa Wongpattanakit.

Varios millones de españoles siguieron los triunfos de la española, que es astuta como un zorro y rápida como una cobra, por televisión. Y, gracias a su ya confirmado triunfo en este deporte y a su juventud (alguna de las que fueron sus competidoras la doblaban en edad), se presenta ahora como una deportista de éxito y largo recorrido.

Lo que ha conseguido con gran esfuerzo y agotadores entrenamientos antes de los Juegos, y lo que ha sido posible por el retraso de un año de la cita olímpica de Tokio, porqué del haberse celebrado la Olimpiada en 2020 la joven Adriana, que ya había ganado el campeonato de Europa, no habría podido participar.

En balonmano masculino los españoles superaron a Alemania por un gol en el último minuto (28-27). Y Mireia Belmonte, la abanderada nadadora, se metió en la final de 400 metros estilos. Y ahora a esperar con ilusión más eliminatorias y otras posibles finales con las que España pueda avanzar en el medallero que  la joven Adriana acaba de inaugurar.