Las lluvias se pueden fabricar

Parece una broma pero debería de ser cierta la noticia del diario Gulf News en la que se dice que en los Emiratos Árabes el Gobierno ha sembrado el cielo de nubes y provocado tormentas torrenciales, e incluso inundaciones, mediante una tecnología que dispersa con drones unas partículas en el aire y descargas eléctricas.

Algo que al parecer China ya ha ensayado dispersando en el aire iones de plata para provocar lluvias y combatir la polución durante la olimpiada de 2008.

Y preguntamos si esa tecnología existe y funciona como se ha demostrado en Emiratos ¿por qué no se utiliza para combatir la sequía en las zonas más desérticas del Planeta, salvando vidas y favoreciendo cultivos y pienso para ganado, acompañando la provocación de las lluvias con las infraestructuras necesarias para retener y conservar el agua de tormentas?

La noticia de las inundaciones provocadas en Emiratos, y con las que este país pretende provocar un cambio de clima, ha causado sensación y es una tecnología y ambición que viene de lejos, y que ya ensayó Israel años atrás.

Pero siendo todo ello asombroso y novedoso cabe preguntar por qué los Gobiernos, las organizaciones internacionales y los científicos no abordan esta cuestión fundamental para el conjunto de la Humanidad.

¿Alguien se imagina un Sahara plagado de hermosos y grandes ‘oasis’? ¿Cuántas veces hemos visto a las ONG pedir ayudas económicas para buscar agua y abrir pozos en las zonas desérticas de África para ayudar a poblaciones indígenas?

Si hay agua puede haber pan, frutas, verduras y animales, que son vitales para la supervivencia en muchas zonas del Planeta Tierra. Esta muy bien que se reduzcan las emisiones contaminantes de CO2 pero es agua lo que hace falta y lo que los científicos buscan con ansiedad en los planetas de nuestro sistema solar.

Y lo que también hace falta en muchas y desérticas regiones de España y especialmente en tiempos de sequía y de altas temperaturas como las que estamos sufriendo ahora. Pues informes es y muévase el Parlamento en pos de esta tecnología que ‘fabrica’ agua y nubes en el cielo en vez de, en los tiempos de sequía, sacar a Santos y Vírgenes en procesión. Y a ver qué hace y nos cuenta sobre estas noticias la ministra de Ciencia y Tecnología Diana Morant.

Si está de moda la producción de energía eólica y solar ¿por qué no se aborda científica, empresarial y políticamente la creación de nubes y de lluvias o tormentas de agua en beneficio de la Humanidad? Esto es más importante que organizar viajes turísticos a la Luna o al espacio, y desde luego mucho más productivo e importante para las regiones más pobre de este Planeta, lo que debería ser una prioridad.