Robles regresa al redil

La ministra de Defensa, Margarita Robles, ha entendido muy bien el mensaje que ha lanzado Sánchez con el cese de dos destacados ministros, Ábalos y Calvo, de su Gobierno y de su Jefe de Gabinete, Redondo, recuperando, así la máxima de Alfonso Guerra de: el que se mueve no sale en la foto’.

Por lo que Robles, que parecía ser un ‘verso suelto’ del Gobierno, sobre todo frente a UP, y a pesar de su condición de magistrada desde la que un tiempo  atrás hizo advertencias contra los indultos políticos y ‘arbitrarios’, ahora regresa al redil del sanchismo y, sin respetar la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el ‘estado de alarma’, la ha calificado de ‘elucubración’.

Lo que es de todo punto inaceptable y constituye una agresión gratuita al TC por parte de quien debería velar por la independencia judicial, lo que brilla por su ausencia en el Gobierno de Sánchez como Robles lo acaba de demostrar.

Se habló de Robles para sustituir a Marlaska porque el titular de Interior puede acabar imputado por prevaricación en el caso de la destitución del coronel Pérez de los Cobos. Pero está visto que Margarita dijo para sus adentros eso de ‘virgencita que me quede como estoy’, y no se movió.

Lo que por otra parte parece satisfacer en el Palacio de la Zarzuela desde donde se reconoce una buena relación entre la Ministra de Defensa y el Rey Felipe VI que además es el Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas.

O sea, que Robles acusa al TC de elucubraciones para hacerle la pelota a Sánchez y dañar, un poco más si cabe, el desprestigio de la Justicia, lo que azuza el Gobierno en nuestro país.

Y que pendiente está de ver que pasa con los recursos presentados por CS, Vox y PP contra los indultos que Sánchez concedió a los golpistas presos y condenados en el Tribunal Supremo.

Recursos en cuyas argumentaciones aparecerá -si son admitidos a trámite- la jurisprudencia en cuya elaboración participó Margarita Robles cuando se pronunció, siendo magistrada de esa Sala Segunda del Supremo, contra los indultos que se consideraban ‘arbitrarios’, proponiendo más capacidad de decisión en estos casos a los jueces que a los políticos.

Ahora, la arbitraria y elucubradora es la propia ministra Margarita Robles que acaba de regresar al redil de Sánchez, agradecida por no haber sido cesada en los días pasados de la crisis del Gobierno. Lo que le permitirá seguir en el ministerio de Defensa ‘propia’ desde donde, contra el TC y la Justicia, acaba de despotricar.