Cuba sí es una dictadura

Ya empezamos. El nuevo Gobierno de Pedro Sánchez se niega a decir algo tan evidente y notorio como que el régimen de Cuba es una dictadura. Y así se ha estrenado la Portavoz del Gobierno, Isabel Rodríguez, intentando de una manera penosa y ridícula no responder con claridad a las preguntas de los periodistas en su primera rueda de prensa. Aunque luego el presidente Sánchez ha declarado que ‘evidentemente Cuba no es una democracia’, pero se niega a calificarla de ‘dictadura’.

Mal empieza pues el nuevo Ejecutivo, a pesar que ayer fue un día de fiesta por la aprobación en el Consejo de Ministros de Economía y Finanzas de la UE del plan de reformas presentadas por España que abren las puertas a la llegada de los primeros 9.000 millones de los fondos UE.

Pero la crisis de Cuba ha abierto un debate político en España después que una dirigente de Podemos afirmara que Cuba ‘no es una dictadura’, a lo que conviene añadir que el ex vicepresidente del Gobierno Pablo Iglesias ya dijo que España no era ‘una democracia plena’.

Por lo ahora tenemos a una buena parte del Gobierno de Sánchez que dice que ‘España no es una democracia, y que Cuba no es una dictadura’. Y frente a eso Sánchez dijo que España ‘es una democracia’ y que ahora añade que ‘Cuba no es una democracia’. pero Sánchez y su nueva Portavoz se niegan a decir que Cuba es una ‘dictadura’.

Con lo que en cierta manera están amparando la represión del Gobierno cubano en contra de los miles de manifestantes que son represaliados y piden libertad.

Lo que sólo ha sido objeto de un ‘tibio’ comunicado del ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, pidiendo que se respeten los derechos de manifestación y que se ponga en libertad a los detenidos, entre los que se encuentra la corresponsal de ABC en La Habana. La capital de Cuba que ya visitó Sánchez oficialmente al inicio de su mandato.

Mal empieza este Gobierno y su portavoz, con el habitual y feo juego de las mentiras, porque negarse a calificar a Cuba de dictadura es mentir sobre una indiscutible realidad y una flagrante verdad.

Y a buen seguro que este silencio cómplice se lo van a tener en cuenta a Sánchez en la presidencia de los EE.UU., país por donde el presidente pretende llevar a cabo en los próximos días una gira -donde no está incluida una visita a La Casa Blanca- y donde la crisis de Cuba le puede salir al paso en encuentros con interlocutores económicos y medios de comunicación.

Y ya veremos si la rebelión cubana no vuelve a salir a la calle y se produce una mayor represión del Gobierno de Díaz-Canel porque en ese caso, y si el Ejecutivo no rectifica, la posición oficial del Gobierno de España quedaría en completa evidencia de complicidad con la dictadura cubana que por ahora se niega a denunciar.