La quinta ola desbocada y el Gobierno de fiesta 

El nuevo Gobierno de Sánchez se divierte con los traspasos de ministros, festejos y algunos ajustes de cuentas de los que se van. Mientras Sánchez se prepara nuevos viajes al extranjero, sin decir ni pio sobre lo que está pasando en Cuba y cuando la oposición ha perdido la iniciativa y crece sin control la quinta ola de la pandemia.

Con una incidencia de 368 contagios por cada 100.000 habitantes y una clara línea ascendente -sobre todo en Cataluña- lo que al nuevo Gobierno no parece preocuparle demasiado porque Sánchez confía en las vacunas para darle la vuelta a la situación.

Como confía en la llegada de los primeros 9.000 millones de los fondos de la UE para reactivar el crecimiento, que sin duda se ve afectado por el impacto de la pandemia en el turismo.

Pero esto es lo que hay en la antesala de vacaciones de verano, convencido el presidente de que su imagen y la del nuevo gobierno va mucho mejor y que los problemas sanitarios y económicos del país se arreglarán solos, a nada que progresen las vacunas y que empiecen a llegar los fondos UE.

Pero si esto sigue así y la temporada turística estival se ve muy afectada por la pandemia la recuperación económica y del empleo se verá muy afectada y todo ello creará una fuerte e indignada respuesta ciudadana que veremos como la encara el nuevo Gobierno que este martes se estrena en el Consejo de Ministros.

Porque este país sigue dividido entre la España oficial y gubernamental y la España real. Y estamos a la espera de lo que ocurrirá en Cataluña a la vuelta de las vacaciones, que no será nada bueno, porque el gobierno catalán va a regresar a las andadas y pondrá en dificultad al Gobierno y al PSC.

De manera que poco le va a durar la ‘fiesta’ a este Gobierno que se acaba de estrenar porque los problemas políticos, sanitarios y económicos siguen ahí y ni van a desaparecer ni tienen solución a corto plazo por lo que pronto regresará la tensión política y social.

Y desde luego la falta de preparación y experiencia en la gestión nacional de los nuevos ministros -muchos de los cuales no son expertos en las tareas de sus respectivos departamentos- se va a notar. Y acabarán siendo pasto de las críticas de la oposición y de los medios críticos con el sanchismo como pronto se verá.