La Olimpiada de Tokio a puerta cerrada

Quedan 13 días para el inicio de la XXXII Olimpiada de Japón que debió iniciarse hace un año y fue postergada por causa de la pandemia del covid. Juegos de Tokio que se celebrarán sin público y a puerta cerrada, para convertirse en un espectáculo fantasmal televisivo, una vez que el primer ministro japonés Yoshihide Suga decretara, el pasado jueves, un nuevo ‘estado de emergencia’, por aumento de los contagios de la pandemia en ese país.

Una complicada situación sanitaria que ha sido motivo para que muchos de los más destacados deportistas del mundo hayan decidido no viajar a Tokio, por temor a rebrotes de contagios y para que definitivamente se rechace la presencia de público en los estadios de Tokio y otras ciudades japonesas.

Lo que va a generar importantes pérdidas de ingresos para la economía, el turismo y la hostelería de la capital nipona, y para el conjunto del país.

Y ello a pesar de las estrictas medidas sanitarias y de seguridad impuestas por el Gobierno japonés y sus autoridades olímpicas que a punto estuvieron de suspender estos juegos por segunda vez.

No rugirá pues el estado olímpico de Tokio, donde los japoneses harán gala el próximo 23 de julio de una espectacular y a la vez muy oriental ceremonia de inauguración, tras la que se abrirá paso la competición.

España acudirá os juegos con 322 atletas y con bastante incertidumbre sobre el número de medallas que nuestro país podría conseguir por la falta de competiciones previas en el ámbito internacional que ha impedido la pandemia

Los abanderados españoles serán la nadadora Belmonte y el piragüista Craviotto, y entre los aspirantes a medallas figura el golfista Jon Rahm, el reciente ganador del Open USA. Pero las autoridades olímpicas de nuestro país se niegan a hacer pronósticos y no son capaces de anunciar si España podrá superar las 17 medallas logradas en los anteriores Juegos de Río de Janeiro.

Lo que parece decir que no impera el optimismo en el Comité Olímpico de España. Aunque creemos que esa misma sensación la comparten muchas otras delegaciones nacionales porque, en las actuales circunstancias, los Juegos de Tokio son una gran incógnita a despejar, lo que empezará a ocurrir dentro de 13 días y siempre y cuando -y a pesar de las vacunas de todos los participantes- no ocurra ninguna nueva suspensión más y una vez que la antorcha olímpica ilumine el cielo deportivo de Japón.