Sánchez a Garzón: ‘a mi que me sirvan un buen chuletón’

Menudo cabreo tienen los leones africanos, los tigres de la India y otros muchos felinos carnívoros del Planeta Tierra con el ministro Garzón, tras recomendar la reducción del consumo de carne, para que a sus dos hijas, de uno y tres años, les quede un futuro mejor con un Planeta más verde.

O sea, a partir de ahora los leones africanos deberán tomar verduras y frutas y los españoles reducir su consumo de carne. Lo que puede obligar al cierre de explotaciones ganaderas y de empresas de la industria cárnica, que para el ministro Garzón son muy poderosas y ganan demasiado dinero.

Afirmaciones todas ellas que han provocado las protestas de todo el sector cárnico del país e incluso del ministro de Agricultura, Luis Planas, que criticó el debate y el malestar creado por su compañero Garzón.

Con lo que ahora tenemos otro frente abierto entre los ministros del PSOE y los de UP. Una disputa que Sánchez ya ha zanjado diciendo que a él que le pongan ‘un buen chuletón de carne al punto’, lo que es una manera cruel de desacreditar a Garzón.

El que como titular del ministerio de Comercio, absurdo y sin contenido, no solo no está dispuesto a dimitir tras la desautorización de Sánchez sino que ha montado la polémica para hacerse notar cuando su nombre figura en la lista de ministros salientes del Gobierno en la crisis que está preparando Sánchez para los próximos días.

Y en la que todo el mundo da por amortizada a la vicepresidenta primera Carmen Calvo -ya dijimos que podría ser una buena embajadora ante el Vaticano- para que Nadia Calviño la sustituya y Yolanda Díaz ascienda a la vicepresidencia segunda.

Y son los nervios que la crisis ha desatado dentro del Gobierno entre los que piensan que se quedan y los que se dice que se van, lo que ha provocado la salida por peteneras vegetarianas del ministro Garzón.

Un personaje de muy escaso talento que tiene en su haber la gran machada de haber dicho que ‘el turismo es un sector de bajo valor añadido’ o cuando, mintiendo y desde el Gobierno, atacó al Rey Felipe VI al afirmar que el Rey había ‘roto su neutralidad’ y que ‘maniobraba’ contra el Gobierno, lo que era una doble falsedad por la que debió de ser destituido de manera fulminante.

Pero si Sánchez hubiera destituido a todos los ministros lenguaraces que han metido la pata y cometido errores en público probablemente ya hace tiempo que habían salido del Gobierno Calvo, Iglesias, Garzón, Escrivá, Alaska, Celia, MJ Montero, I.Montero, Maroto, Castells, Laya y alguno más.

Pero Sánchez es ‘el magnánimo’ y los ha perdonado a todos una y otra vez. Y ahora está disfrutando, con sus generosos indultos, y a punto de sentarse en la mesa opulenta de Baltasar para comerse un ‘buen chuletón a punto’ y con patatas, para tomar fuerzas antes de cerrar la crisis del Gobierno, y de anunciar la lista de los nuevos ministros que le van a acompañar en esta su segunda mitad de la legislatura que acaba de comenzar.