Iglesias sigue activo y enredando

La vida política y el disfrute del poder son los ingredientes de un veneno poderoso y adictivo que resulta difícil de abandonar. Y Pablo iglesias, al menos en lo que se refiere al disfrute del poder dio una muestra cierta de desapego, pero otra cosa muy distinta es la política y esta adicción no la piensa ni la puede abandonar.

Iglesias se cortó la coleta, como Ponce hace pocos días, pero cierto es que no se ha retirado de la política y que continúa enredando bajo cuerda y con sigilo. Lo descubrió ayer Sánchez al relatar que mantiene contacto con él y que se han visto hace poco. Y preguntamos ¿para que?

Pues puede que para negociar con Sánchez la crisis de Gobierno que está en marcha y que seguramente incluirá una reducción de ministerios, por lo que Castell y Garzón podrían salir del Gabinete.

Y es muy posible que Iglesias también esté ejerciendo de correveidile de Sánchez, en discretas reuniones y en conversaciones telefónicas, tanto con Junqueras como con Puigdemont, en la gestión de los indultos así como en maniobras orquestales catalanas que se estar orquestando en la oscuridad.

Y por supuesto que Iglesias mantendrá una influyente relación con sus dos pupilas en UP, Ione Belarra, y en el Gobierno, Yolanda Díaz, para hablar del cambio del Gabinete y de la estrategia de Unidas Podemos, a fin de buscar algunas ideas e iniciativas para frenar la caída en votos y escaños que a UP les anuncian las encuestas.

Y también para intentar contrarrestar el ascenso creciente de Más País de Íñigo Errejón y de su nueva deriva ‘transversal y verde’. Lo que constituye un quebradero de cabeza para Belarra que no sabe hacer y cuyo liderazgo es muy escaso y además carece del protagonismo parlamentario y mediático del que disfrutaba Iglesias.

De quien aún falta por saber cómo será su esperada reaparición televisiva en el otoño entrante, una vez que ponga punto final a este tiempo de silencio y de pública presencia. Lo que no deja de tener mérito en un personaje tan hiperactivo y locuaz al que le encanta la televisión y polemizar.

Pronto se sabrá pero ya sabemos que sigue visitando La Moncloa y que no para de enredar. Y en su derecho está pero en contra de lo que anunció y de lo que parece lo de dejar la política ni hablar.