Un partido de España para no olvidar

d5042b434a62a389eed74075f2714459bf2e1709w

Buena falta le hacía a España una victoria deportiva como la que ayer logró en los octavos de final de la Eurocopa la Selección Nacional de Fútbol al vencer a Croacia (3-5) en la prórroga. Y después de haber desplegado un excelente juego de control y de ataque, con un Álvaro Morata inmenso que aportó un golazo decisivo. Y con un no menos espectacular Unai Simón en la portería a pesar que en el inicio del encuentro se hizo en propia puerta un inocente autogol.

‘La Roja’ cabalga de nuevo con un joven y creativo equipo, cuyas riendas lleva Luis Enrique en la banda y la batuta Jordi Busquets en el campo, con la ayuda de un esforzado e inagotable Koke, y acompañados de los sabios  ‘ratones colorados’ de los Sarabia, Gayá, Ferran, Pedri, Olmo y demás integrantes de un equipo que fue sometido a una gran presión.

Primero para remontar el autogol de Unai y luego, cuando la victoria parecía al alcance de la mano y a punto de terminar el encuentro 1-3, fue cuando Croacia reaccionó por arte de Modric y logró empatar 3-3 en el descuento de los 90 minutos oficiales del partido.

Lo que nos metió de bruces y llenos de dudas ante el resurgir de Croacia, la sub campeona del mundo, en otros 30 minutos de la prórroga del partido, en los que aparecieron Morata y Oyarzabal para sellar la victoria final.

Se nos fue de vacío Rafael Nadal de Roland Garros pero el deporte español regresó con este éxito rotundo de la mano La Selección Nacional de fútbol. La que, aunque no brilló en la defensa, controló el centro y el ataque vertical hasta conseguir cinco goles, como los otros cinco frente a Eslovaquia, tras la sequía del partido de Suecia y el empate a uno con Polonia, en los dos primeros encuentros de la Eurocopa.

No llegaba el gol con facilidad en los dos primeros partidos y luego llegaron 10 (5 por encuentro) en los otros dos partidos que finalmente nos metieron  en cuartos de final el próximo viernes en San Petersburgo.

Y triunfos como el de ayer, esforzado y brillante, bien que merecen los españoles después de tanto sufrimiento por la pandemia y el paro. Y de manera especial los jóvenes del país que están estallando en las fiestas y botellones como los que provocaron el macro rebrote de más de 1.000 contagiados en torno a un disparatado festejo y excursión a Mallorca.

Progresan las vacunas a buen ritmo, se acercan los fondos de la UE, el verano está al alcance de la mano y, a pesar del lío continuo del embrollo catalán, brilla la Selección como si se tratara de un bálsamo de esperanza y de ilusión. Pasar de cuartos de final en la capital de los zares eso es harina de otro costal. Pero en Dinamarca ya es imposible que nos quiten lo bailao y el recuerdo de este épico partido que bien se merece el pueblo español.

Sobre el autor de esta publicación