Cinco goles como cinco soles

No les habrá gustado nada a los separatistas catalanes del Govern y sus aledaños la goleada (0-5) de España a Eslovaquia, lo que clasifica a nuestro país para los octavos de final frente a la Croacia de Modric. Aunque no sería de extrañar que algunos de los golpistas excarcelados, como el mismísimo Junqueras, a lo mejor aplaudió en su casa los goles de España.

El que estará como unas castañuelas con este triunfo de España será el Rey Felipe VI que no gana para disgustos. Y hasta el propio Sánchez porque si España hubiera caído eliminada el pueblo español, cabreado como estaba con la salida de la cárcel de los golpistas, habría gritado -como suelen hacer en Italia- eso de ‘¡porco governo!’

Pero afortunadamente esta vez no hizo falta. Y España volvió a tener el control aunque no empezó bien porque el inefable Morata, que está gafado, tiró un penalti inocentemente a las manos del portero en el minuto 12 y ¡lo falló!, Como días atrás fallara otro penalti Gerard frente a Polonia. Si Luis Enrique le hubiera dejado al joven Pedri lanzar los dos castigos a buen seguro que habría marcado dos goles.

Confirmando este nuevo fallo de Morata que para el fracasado delantero centro de la Selección esta Eurocopa no es la suya. Pero menos mal que el portero eslovaco Dubravka saltó a controlar un balón y lo metió en su propia portería.

Y esa mano tonta fue la que abrió el melón. Y a partir de ahí la Selección, vestida de blanco, atacó y atacó con buen control del balón y entonces marcó con acierto tres goles como tres soles de Laporte, Sarabia y Ferrán Torres. Y ya al final del encuentro llegó el ‘quinto bueno’ de rebote y con nuevo regalo del defensa eslovaco Kucka.

Al que, en compañía de Dubravka, el Gobierno de España debería de invitar este verano a pasar unos días en hotel Don Pepe de Marbella, como se hacía antiguamente con algunos ‘agasajados’ del deporte y de la política.

O sea, que la joven e incierta Selección ha recuperado el buen tino gracias a la gran ayuda de Busquets, Koke y Sarabia que dominaron el centro del campo y facilitaron la goleada, incluso los autogoles de los eslovacos que fueron fruto de la presión española sobre el área contraria.

De esa manera la Selección y Luis Enrique salvaron los muebles y el honor y han pasado a octavos de final donde les esperan los peligrosos croatas y donde en esa ocasión el míster debería dejar en el banquillo inicial a Morata y Gerard, para dar más oportunidades a los medios puntas del ataque. Los que, como se ha visto, están más dotados para el gol.