González, Rubalcaba, las musas y el teatro

Está muy bien que la Fundación de Felipe González haya creado un premio en honor del buen político y gobernante que Alfredo Pérez Rubalcaba para galardonar personas, entidades e instituciones que fomenten: “El diálogo, la negociación, el valor de la palabra dada, el respeto al adversario, la responsabilidad institucional y el compromiso con la democracia y con los valores y principios de la Constitución”.

Lo cual nos parece bien y acertado en la casi seguridad -aunque nunca se sabe- de que Pedro Sánchez no será uno de los galardonados a la vista de la ‘pasión’ constitucional y democrática de la que está haciendo gala con los indultos. Sobre los que Felipe González dijo: ‘hay decisiones que llevan a callejones estrechos, de no tener claros los márgenes constitucionales’.

González (a quien Paco Umbral llamaba ‘Glez’) declaró en fecha reciente en una entrevista en El Hormiguero de Antena 3 TV que ‘en estas condiciones yo no haría indultos a los condenados del procés’. Pero, por lo que se ve, Sánchez, que no se habla con González desde hace bastante tiempo, no comparte la opinión del ex presidente del Gobierno.

El que además subrayó en El Hormiguero que el presidente Joe Biden tiene 78 años, la misma edad que él. Como diciendo que todavía está en buenas condiciones físicas y mentales para hacer política, aunque Felipe descartó su regreso a esa apasionante actividad que ha dedicado gran parte de su vida.

No obstante González podría, dadas las circunstancias políticas españolas, hacer algo más que declaraciones, artículos y podcast (a lo que también se va a dedicar Juan Luis Cebrián) pasando ‘de las musas al teatro’ activo con un mayor compromiso político y mediático en pos de dar ideas y amparo a esa parte destacada y decisiva del electorado progresista que hoy se siente huérfana en los tiempos imperantes del sanchismo.

Y si no se le ocurre nada a González que nos llame porque tenemos ideas para él y su entorno político y cultural, que a buen seguro serían de su interés. Pero también entendemos que el ex presidente quiera disfrutar de su bien merecida jubilación y que, a estas alturas de su vida, no se quiera subir a las tablas del Teatro español.

Y menos aún subirse a lomos de Rocinante para darle a la montura de Don Quijote una última y fantasmal cabalgada para asombro y estupor de los molinos de viento de Castilla La Mancha, el lugar que hoy preside Emiliano García Page el único dirigente del PSOE que aún se opone a los indultos desafiando el poder de Pedro Sánchez. Muy bien, pues, lo del Premio Rubalcaba que promueve Felipe González pero necesitamos mucho más.