Los Pujol al banquillo

¿Recuerdan la pancarta con el titular de ‘España nos roba’ exhibida en una manifestación del nacionalismo catalán en Barcelona? Pues ahí está ahora una buena parte de la respuesta en la decisión del juez Santiago Pedraz de la Audiencia Nacional de anunciar la apertura de juicio oral contra el ex presidente de la Generalitat Jordi Pujol, sus siete hijos y once personas más.

Se les acusa, solidaria e distintamente, de los delitos de ‘asociación ilícita, fraude fiscal, falsificación y blanqueo de capitales’, en base a la gran fortuna oculta que los Pujol mantuvieron en Andorra -y en otros países- durante décadas.

Delitos por los que la Fiscalía pide 9 años de cárcel para el ex presidente Jordi Pujol y de 7 en adelante para sus hijos, Josep, Pere. Oleguer, Oriol, Mireilla y Marta, y especialmente para el primogénito Jordi Pujol Ferrusola, al que el fiscal solicita 29 años de cárcel, quedando excluida del caso la esposa del ex presidente Marta Ferrusola, por motivos de salud y avanzada edad.

También será juzgada la ex mujer de Pujol Ferrusola, Mercé Gironés, y los empresarios Delso, Sumarroca y Vilarrubí entre otras personas afectadas. Y todo ello en torno a fondos opacos guardados en Andorra, que Jordi Pujol dijo haber recibido en la herencia de su padre, y muchos de ellos a título de comisiones fraudulentas a cambio de favores de la Generalitat en el tiempo que la presidía Jordi Pujol.

Sin duda alguna el dirigente nacionalista más emblemático de Cataluña y en todos los años de la transición. Lo que sin duda constituye un desprestigio y un desdoro para quienes militaron con él en Convergencia y para los que le han sucedido en la formación de JxC, que lidera el prófugo Puigdemont.

Un Jordi Pujol que, por otra parte, colaboró con la puesta en marcha de la Constitución de 1978, representado por Miguel Roca en la comisión de los llamados ‘siete padres’ constitucionales. Y que en los años de 1993 y 1996 apoyó, respectivamente, la investidura y estabilidad del último gobierno de Felipe González y del primero de José María Aznar.

Naturalmente, en ambos casos a cambio de concesiones de González y Aznar de competencias de autogobierno para Cataluña y de espacios que afectaban a la soberanía nacional, lo que se convirtió en el origen de una escalada demencial que nos ha conducido a la crítica situación actual.

El esperado juicio aún tardará en abrir sus puertas porque para empezar faltan por presentarse los escritos de las defensas, pero a la vuelta de las vacaciones de agosto el proceso de los Pujol probablemente se abrirá.