Susana Díaz no denuncia los indultos

Las primarias para la secretaría del PSOE andaluz están que arden, en un duelo cerrado entre Susana Díaz y Juan Espadas (el candidato de Sánchez), porque el tercero en discordia Luis Ángel Hierro no parece tener opciones.

Pero de momento en la disputa no ha aparecido la cuestión de los indultos que Sánchez quiere conceder a los golpistas catalanes, bien porque este tema es tabú -‘la bicha’ que dirían en Sevilla- bien porque Susana teme que si lo saca ella le rebote en una pared de La Moncloa y le pueda dar en la frente.

Pero Susana sabe que la gran mayoría de los andaluces están en contra de los indultos y que esa podría ser su baza electoral para ganar en el Sur. Pero si Susana no critica los indultos esa puede ser la causa de su derrota frente al poderoso aparato nacional del PSOE.

Como lo fue el Gobierno Frankenstein de Sánchez hace tres años en la moción de censura contra Rajoy, motivo por el que Susana Díaz ganó las elecciones a finales de 2018 por poco (mucho menos de lo que anunció Tezanos en el CIS) pero no pudo formar gobierno frente a la mayoría del PP, Cs y Vox, por culpa de pacto de Sánchez con Otegui, Iglesias, Junqueras y Puigdemont para llegar al poder.

Los compañeros del viaje que ahora se reedita en el pacto de los indultos a los golpistas, mientras un cierto escalofrío recorre la espina dorsal del PSOE. Hasta ahora Susana ha huido de este debate con el falso argumento de que el Gobierno aún no tomó una decisión, lo que es una manera de escapar y de escurrir el bulto.

Y ya organizó ella su particular polémica cuando acusó al aparato del PSOE de quererla sustituir ‘por ser mujer’, lo que provocó enorme revuelo. Pero la cuestión de fondo y de interés ciudadano sigue siendo la de los indultos que sin duda apoya Espadas.

Pero hay otra cuestión de por medio que es el hecho de que estas primarias del 13 de junio van a coincidir con la manifestación de la derecha en la plaza de Colón de Madrid. Y Susana teme que si ese día critica los indultos sus adversarios la acusen de sumarse a la fiesta de Colón. De ahí su clamoroso silencio con el que puede ganar y sobre todo puede perder.

Porque su tacticismo no es buena cosa frente a la verdad y la franqueza de un líder político si es que, como en el caso de Susana, quiere ganar para más adelante volver a gobernar.