Junqueras invitado y los monos de Gibraltar

El Gobierno de Sánchez está desarbolado, confundido y desorientado. Y no solo con la crisis de Marruecos y la entrada y salida del líder del Polisario de España, sino también con las vacunas de AstraZeneca, el recibo de la luz, los indultos a los golpistas catalanes y ahora con la famosa Mesa de Diálogo de los Gobiernos de España y Cataluña en la que Sánchez parece dispuesto a invitar al delincuente -sedicioso y malversador- Oriol Junqueras.

Lo que no se ha atrevido a negar la inefable ministra portavoz del Gobierno, María Jesús Montero, que acusó a los dirigentes del PSOE que no están a favor de los indultos de ‘taparse la cara como los monos de Gibraltar’.

Lo que nos faltaba. Ahora resulta que según la ministra M.J. Montero los monos de Gibraltar se tapan la cara cada vez que se encuentran ante una incómoda situación. Lo que es absolutamente falso y podría provocar una protesta oficial ante España por parte del ministro principal de Gibraltar, Fabián Picardo, por esa afirmación falsa y calumniosa contra los simpáticos primates del Peñón.

A lo mejor la ministra portavoz Montero se quiso referir a ‘los tres monos sabios’ del santuario japonés de Toshogu, representados en la escultura donde los tres monos aparecen con actitudes sugerentes: uno se tapa los oídos para no oír; otro la boca para no hablar; y otro los ojos para no ver. Pero ninguno de los tres, y menos aún los gibraltareños, se tapan la cara como dice la ministra.

A la que se le debía de caer la cara de vergüenza al admitir, por no negar, la idea de que el golpista Junqueras se vaya a sentar con Pedro Sánchez para negociar el futuro de Cataluña. Al parecer después de que se concedan los indultos a los golpistas o incluso antes porque los primates de la Moncloa son capaces de cualquier cosa. Incluso de tirarse por un barranco.

En realidad, quien en esto de los indultos imita a ‘los tres monos sabios’ japoneses es Pedro Sánchez porque: no quiere decir la verdad sobre el precio que paga -su presencia en el poder- por los indultos; ni oír las razones de la fiscalía y del Tribunal Supremo contrarias a los indultos; ni escuchar el clamor nacional contra estas indecentes medidas de gracia.

Las que no son de utilidad pública y favorecen a unos delincuentes que no se arrepienten del golpe catalán y que amenazan con volverlo a repetir si no se aceptan sus exigencias. O sea estamos asistiendo a una escalada de la desvergüenza política sin límites ahora que se cumple el tercer aniversario de la llegada de Pedro Sánchez al poder al ritmo del combo Frankenstein.