Errejón es el nuevo líder de la izquierda

Hace tiempo que la izquierda española carece de liderazgo porque Pedro Sánchez solo ha sido líder de su propia y personal ambición y se encargó de que en el Gobierno y en el PSOE no se vislumbrara un sucesor.

Y porque no puede liderar la izquierda -y por eso se va- un personaje como Pablo Iglesias que tampoco tiene un claro sucesor, que niega la democracia en España y en Europa, y ataca las libertades y el Estado de Derecho hasta homologar a los exiliados de la II Republica Española con el prófugo golpista  de Carles Puigdemont.

Pero las cosas de la política española y de la pesadilla del dúo Sánchez e Iglesias, dos megalómanos en continua competencia, están cambiando y puede que el punto de inflexión haya llegado en las elecciones madrileñas del pasado 4 de mayo.

Y mucho se habla del batacazo de Sánchez y del PSOE en Madrid y de la gran victoria de Ayuso y del PP en las elecciones del 4-M, pero poco de dice del segundo triunfador del 4-M, y campeón en el bloque de la izquierda, que es Mas Madrid, con su buena candidata Mónica García y su líder nacional Íñigo Errejón.

El que también pide, con razón, una lectura y extrapolación nacional de sus resultados que convierten a Más Madrid en el líder de la oposición al nuevo gobierno de Ayuso y por delante del PSOE al lograr 614.660 votos el 16,9 % de los votantes y 24 diputados. Mientras el PSOE recibía 610.190 votos, el 16,8 % y 24 escaños, y UP sumaba 262.010 votos, el 7,2 % y 10 diputados.

Lo que provocó la marcha y dimisión de Iglesias de sus cargos y también de la política abriendo en UP una crisis de proyecto y liderazgo que está lejos de prosperar con el invento de una bicefalia que sitúa a Ione Belarra como lideresa de UP, a Yolanda Díaz como primera candidata electoral, y a Irene Montero como la comisaría política de un Iglesias que aún pretende mandar.

Y todo ello en medio de un galimatías orgánico y sopa de letras entre las que figuran las de Unidas Podemos (UP), Izquierda Unida (IU), el Partido Comunista de España (PCE), En Comuns Podem (ECP) y las confluencias regionales y a la deriva de Galicia, Valencia y Andalucía.

Errejón, ex fundador de Podemos, fue depurado por Iglesias por su realismo político y su deriva inteligente ‘transversal’ hacia el centro izquierda. Y ahora, tras su excelente resultado en Madrid, tiene una buena oportunidad para su discurso de una izquierda realista, que se ocupa de los problemas reales de los ciudadanos y que pretende impregnar a Más País del ‘verde ecologista’ para su objetivo transversal hacia el centro izquierda.

Siguiendo Errejón el modelo de ‘Los Verdes’ alemanes que lidera Annalena Baerbock, que ahora son los favoritos en las elecciones alemanas y en un tiempo en el que los partidos socialdemócratas europeos están en crisis en Francia, Reino Unido, Italia, Alemania, Holanda y España.

Íñigo Errejón es un buen político que, no crispa ni provoca rechazo, y que hizo con audacia y paciencia su travesía del desierto, desde que Iglesias lo arrinconó, depuró y ‘expulsó’ de Podemos por haberse atrevido a presentar su alternativa política en el seno de Podemos.

Partido en claro declive donde será muy difícil articular la ‘cohabitación’ de las ‘tres gracias’ de Iglesias en la organización y el Gobierno donde creen que podrán jugar a ser la izquierda del Gabinete que frene las reformas estructurales y los ajustes sociales que exige la UE.

Sin entender, como demuestra Díaz, que los Fondos europeos que necesita España van a estar bajo la atenta vigilancia de la Comisión y de las naciones del ‘norte’ de la UE. Que son los que avalan y sufragan los Fondos para que, a medio plazo, España pueda regresar a la ‘convergencia fiscal’ que deberá  garantizar la estabilidad del euro y la recuperación económica continental.

Una pose izquierdista de Díaz -que miente cuando habla de la derogación de la reforma laboral del PP para ocultar su resignación- que, una vez que Belarra asuma la secretaría general de UP, será la encargada de apretar el botón de la ruptura del Gobierno de coalición cuando Iglesias lo decida y se lo comunique a Montero y Belarra desde su aparente jubilación.

Lo que Íñigo Errejón, que deberá aclarar su posición en Cataluña y que hoy aferrado al ‘verde que te quiero verde’, podrá observar como algo esperado desde su nuevo liderazgo (alguna encuesta ya lo sitúa en el 4,4 %) y sentado en una sillita de anea a la puerta de su casa, para contemplar en silencio el paso del cortejo fúnebre de su antiguo patrón, escoltado por las plañideras que ahora festejan el reparto de su herencia y sucesión.