Margarita Robles, un paso atrás y dos hacia delante

La ministra de Defensa Margarita Robles no puede permanecer sentada en un Consejo de Ministros donde Pedro Sánchez, por orden de Pablo Iglesias, ha introducido como ministra a la bronca y radical de Ione Belarre. La que en varias ocasiones ha insultado y descalificado a Robles de la que dijo que era ‘la ministra favorita de los poderes que quieren que gobierne el PP con Vox’.

Pero hay motivos políticos suficientes para que Robles se aleje Sánchez y emprenda su propio camino ante el deterioro flagrante de un Gobierno y del PSOE que se acaban de estrellar en las elecciones de Madrid. Un Gobierno que Belarre acabará por romper, cuando Iglesias le dé la orden provocando con ello las elecciones anticipadas.

Puede que en La Zarzuela el Rey Felipe VI no quiera que Robles salga del ministerio de Defensa, por cuanto la ministra es quizás la única del Gobierno que está, sin matiz alguno, del lado de la legalidad constitucional y además cuenta con el respeto de las Fuerzas Armadas.

Pero Robles ya se ha tragado bastantes sapos de los menús de Sánchez y todavía quedan por llegar los indultos a los golpistas catalanes. Los que van a llegar para liberar a Junqueras y para que ERC siga apoyando a Sánchez en este tiempo de deterioro imparable del Presidente.

Porque si no llegan los indultos ese será motivo añadido para que Belarra anuncien la ruptura del Gobierno de coalición, aunque la excusa formal será el contenido del Plan de Recuperación ‘liberal’ que Sánchez ha enviado a Bruselas y en el que se incluyen propuestas de ajustes sociales y reformas que chocan con el pacto inicial del Gobierno de coalición.

Los próximos movimientos en Cataluña, donde se espera la investidura de Pere Aragonés para un gobierno en solitario apoyado por la CUP y puede que por JxC, van a ser importantes.

Como lo será en toda España el riesgo de repunte de la pandemia tras el final del ‘estado de alarma’ y también el ruido de las discrepancias en el seno del PSOE y especialmente en las primarias de Andalucía. Un lugar el PSOE donde Sánchez, como en el Gobierno, no tiene un ‘número dos’ o un posible sucesor porque ya se ha ocupado él de que no existan.

Pero entre los posibles candidatos a la sucesión de Sánchez está Margarita Robles y ella lo sabe y lo teme, porque si Sánchez sobrevive a su deterioro político no va a dudar en apartar a Robles de cualquier zona de influencia y de poder. Y por ello Robles debería adelantarse a los acontecimientos y dar ahora un paso hacia atrás para poder dar, en un futuro no lejano, dos pasos hacia delante donde es muy posible que tenga una oportunidad.