Los Pujol en el banquillo 

La Fiscalía que instruye la causa judicial contra la corrupción del clan de los Pujol, a los que había calificado de ‘organización criminal’, ha elevado sus conclusiones antes de la apertura del juicio oral, y solicita 9 años de cárcel para el expresidente de la Generalitat Jordi Pujol.

Y 29 años de prisión para su primogénito y gran activista de la trama, Jordi Pujol Ferrusola, y de entre 5 a 8 años de cárcel para el resto de los hijos de Pujol y los empresarios que han colaborado con la trama Pujolista a la sombra de los pasados Gobiernos de la Generalitat.

Más de ocho años y medio lleva abierta esta investigación que despegó con fuerza tras la confesión ante la Justicia de la ex mujer del primogénito de Pujol, Mercé Gironés, que ‘tiró de la manta’ y a la que el fiscal ahora le pide 17 años de cárcel.

Y cuando estalló el escándalo, que deja muy tocado al nacionalismo y al separatismo catalán (y pendientes están las actuaciones judiciales contra la presunta y muy probable corrupción de Artur Mas), Jordi Pujol se atrevió a lanzar en el parlamento catalán veladas amenazas, diciendo que si alguien agitaba las ramas del árbol ‘se podrían caer todos los nidos’. Lo que en su día se entendió como una amenaza al Rey Emérito Juan Carlos I.

Pero las pruebas y datos que obran en manos de la fiscalía -que ha dejado fuera de, proceso a la esposa de Pujol Marta Ferrusola, a pesar que ella se autoproclamaba como la ‘madre superiora’ de la cofradía andorrana de las fortunas ocultas- las pruebas acumuladas son implacables y anuncian una condena generalizada para los integrantes del clan Pujol.

Lo que se une, por otra parte, a las condenas del golpe de Estado del 27-O de 2017, de Junqueras y compañía ahora en prisión, a la actual situación de prófugos de la Justicia de Puigdemont y otros más, a los juicios en ciernes de Artur Mas y Laura Borrás -actual presidenta del Parlament, imputada por malversación de fondos públicos-, y otros muchos escándalos pendientes en el alto entramado nacionalista y separatista catalán.

Y todo ello con un gobierno interino desde hace más de seis meses, en medio de una enorme crisis sanitaria y económica en Cataluña y sin que los golpistas y nacionalistas renuncien a plantear un nuevo desafío al Estado en los próximos meses.

Lo que les saldría bastante mal, aunque sea Pedro Sánchez quien presida el Gobierno nacional porque el PSOE ni el PSC consentirían bajar la guardia contra la Constitución y la legalidad.

El corrupto y enemigo de España -y de Cataluña por su actuación- Jordi Pujol está llegando al final de su escapa que acabará con la pronta apertura del juicio oral y la sentencia que le seguirá. Y ¿para qué querían Pujol, Más y demás golpistas corruptos la independencia pues para escapar de la Ley y disfrutar de las fortunas amasadas a la sombra de la Generalitat.