Iglesias y ‘La fiesta del Chivo’

Parece que Pablo Iglesias por fin se va definitivamente de la política como lo anunció anoche tras el estrepitoso fracaso electoral de la izquierda en las elecciones de Madrid.

Una salida por la puerta de la cocina, después de ser vapuleado por Más Madrid y su ‘íntimo enemigo’ Íñigo Errejón, y una vez que ya abandonó el Gobierno de Pedro Sánchez porque lo vio agotado, como muy mal ve a Podemos cuyo liderazgo le quiere endosar a ‘la inocente’ Yolanda Díaz.

Iglesias no escurrió anoche el bulto, como lo hicieron Sánchez y Arrimadas y salió ante los medios -él era además el candidato de UP- a ofrecerse como ‘el chivo expiatorio’ de la derrota de la izquierda.

Reconociendo Iglesias que fracasó estrepitosamente con su campaña ruidosa y bronquista con la que pretendió movilizar a la izquierda y aunque acabó movilizando -y ello sí fue un éxito- al 80 % de los votantes lo hizo en beneficio de Ayuso y del PP.

El truco de su bronca impostada en la SER con las cartas de amenazas y las balas fue un disparo que a Iglesias le salió por la culata. Lo que le ha llevado a la conclusión de que su presencia en la política provoca un alto nivel de rechazo -incluso en la izquierda radical como lo demostró MM- y por ello anoche anunció que deja su cargo en la Asamblea de Madrid y la secretaría general de Podemos.

Se va el caimán y en esta su particular ‘Fiesta del Chivo’ expiatorio Iglesias deja muy tocado a Pedro Sánchez. Y puede incluso que su estrategia de la campaña bronquista y ‘guerra civilista’, en cuya trampa cayó Gabilondo por orden de Moncloa, fuese una provocación para arrastrar a Sánchez, como ocurrió, al gran batacazo del PSOE en Madrid.

Iglesias desprecia a Sánchez, como quedó probado con su despedida del Presidente por teléfono, y parece claro que ‘quiere morir matando’. Y puede que acabe consiguiéndolo si Sánchez no rectifica y no da un golpe seco de timón hacia la democracia.

Lo que en este momento podría ser letal para el PSOE si ello los lleva a las elecciones generales. Y porque parece que ya es demasiado tarde para que Sánchez rompa con sus aliados del Gobierno Frankenstein. Y especialmente con Podemos tras el ‘sorpasso’ de Más Madrid’ al PSOE en la CAM, con la estrepitosa derrota de Gabilondo que habrá causado, entre los barones moderados del PSOE, la mayor preocupación.

Iglesias se va y deja a Sánchez sin escapatoria, atado al mástil de la nave de su Gobierno y en manos de ERC, Bildu y UP. Con los que no puede romper para salvar al PSOE porque si rompe con ellos Sánchez tendrá que provocar un adelanto electoral y en las actuales circunstancias eso podría ser para el PSOE un desastre y para Sánchez adelantar su patético final.