Hay que vacunarse

La muerte de un joven militar de 35 años en Pamplona, por causa de una trombosis cerebral a los 17 días de haber recibido la vacuna AstraZeneca, ha vuelto a desatar las alarmas en nuestro país, y se suma a otros casos similares de personas que, gozando de buena salud, han fallecido tras recibir esta marca de vacuna que en el caso del militar ha resultado letal.

Sabemos que el porcentaje de estas muertes (1 por 100.000 vacunados) es muy bajo y que, como dicen el Gobierno y las autoridades sanitarias de la UE y de España el beneficio que provocan las vacunas es muy superior a los riesgos mortales o de otras secuelas que incluyen, tanto la AstraZeneka como la Janssen (que también ha provocado en USA casos de trombosis).

Pero la inquietud que estas noticias de las muertes súbitas por las vacunas provocan en muchos ciudadanos es comprensible. Y explican el rechazo a vacunarse de altos porcentajes de los ciudadanos que son citados a los centros de vacunación en los que se utilizan las dosis de AstraZeneca.

Y vamos a ver qué ocurre la semana próxima con la puesta en marcha de las  vacunas Janssen, para los mayores de entre 69 y 79 años que aún quedan por vacunar (casi un 50 %), porque está claro que habrá reticencias y temor.

Como claro está que la inmensa mayoría de los ciudadanos prefieren ser vacunados con Pfizer o Moderna, incluso aunque Janssen incluya la gran ventaja de un solo pinchazo.

De hecho las autoridades europeas y españolas han estado dudando sobre el camino a seguir en el caso de AstraZeneca, alargando los plazos de la segunda dosis e incluso especulando con la posibilidad de completar la primera dosis con una vacuna distinta, lo que finalmente se ha descartado.

Pero entendiendo el temor ciudadano y el riesgo que incluyen (por pequeño que sea) las vacunas AstraZeneka y Janssen, no se debe olvidar que mucho más mortífero es el virus del Covid por más que en lo últimos días hayan descendido el número oficial de muertes en España a 100 personas diarias (sin contar las no registradas en hospitales), lo que de por sí es una enorme mortandad.

Y en absoluto despreciable o ignorable aunque se comparen estas cifras españolas con las de casi mil muertos diarios de meses atrás. O con los más de 2.000 muertos diarios de la India o Brasil, que sin duda es una atrocidad.

Y por todo ello decimos que hay que vacunarse cuando antes mejor y que los  verdaderos riesgos de muerte están en los contagios y en el virus, por más que algún caso de muerte se produzca por causa de la vacunación.