La Superliga se desmorona, pero Florentino tiene razón

Los gobernantes de Reino Unido, Francia y España temerosos de perder a sus votantes en provincias se han lanzado contra la Superliga del fútbol europeo, a la vez que los gerifaltes de la FIFA, UEFA, y Liga, una pandilla de funcionarios deportivos que se llevan buena parte del pastel que generan los grandes clubs europeos, como el Barcelona, el Atlético y el Real Madrid.

También los partidos de la izquierda y sus medios afines se han lanzado en tromba contra la Superliga con el discurso de los ricos y los pobres y muy a pesar de que la actual Champions League tiene las mismas connotaciones de la Superliga pero menos dinero para los clubs y más para el funcionariado.

Y así, y tras lanzar la FIFA y la UEFA amenazas de exclusión contra clubs y los jugadores, los equipos ingleses que apostaron por la Superliga han comenzado a echarse atrás y a destruir el proyecto en el que el presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, ha asumido riesgos y el liderato y ahora puede sufrir una pública derrota ante el fracaso de su iniciativa.

Salvo que la Superliga se convierta en la palanca para la reforma inmediata de la Champions League y no para 2024 como quiere la UEFA. Lo que en cierta manera sería una pequeña victoria de Florentino siempre que se aumente el número de partidos de los grandes del fútbol europeo, porque ahora los únicos encuentros de la Champions que demuestran seguimiento e interés son los de cuartos de final de esta competición.

Florentino puede perder su apuesta pero tiene razón, porque la mayoría de los clubs europeos están arruinados y endeudados tras dos años de parón, por la pandemia de los qué difícilmente van a sobrevivir algunos.

Además la idea de Florentino está ahí y puede volver en cualquier momento e incluso ampliarse al ámbito intercontinental si se sumaran equipos de América Latina, USA, Japón y China, con un diseño de Superliga mundial y cuatro ligas continentales: dos de Europa, una de América y una de Asía, reuniendo en su recta final a los mejores equipos del mundo, lo que sería una alternativa al Mundial.

Los clubs ingleses se han acobardado y pagarán muy cara su decisión. Y a Florentino lo van a crujir en la FIFA y la UEFA -el PSG aprovechará la ocasión para quedarse con Mbappé-. Pero tarde o temprano el tiempo le dará al Real Madrid y a Florentino la razón.