La goyesca de Esperanza Aguirre

Esperanza Aguirre no tiene arreglo y está furiosa contra de Pablo Casado porque el líder del PP se ha enfrentado a la corrupción, donde ella tiene en Madrid muy graves responsabilidades políticas y puede que penales si acaba siendo juzgada y condenada.

Para lo que parece que hay motivos suficientes, visto todo lo ocurrido con en putrefacto (su charca de ranas) pantano de corrupción en la Comunidad de Madrid que ella presidió. La que arrancó con el Tamayazo y acabó con sus vicepresidentes -además de otros altos cargos- Granados y González en prisión.

Y todavía tiene Esperanza, desde su soberbia infinita, el tupé de decirle en público a Casado que ‘tiene que ser más humilde’. Presentándose ella, de paso como madrina y consejera de Isabel Ayuso, con lo que le hace un muy flaco servicio a la candidata del PP en las elecciones madrileñas del próximo 4 de mayo.

Sobre todo después de conocerse la querella criminal que su cuñado Íñigo Ramírez de Haro ha presentado al marido de Esperanza, Fernando Ramírez de Haro, por la presunta donación simulada y apropiación indebida de un cuadro de Goya que perteneció a su padre (suegro de Esperanza), y que el matrimonio vendió a Villar Mir (¡ojo con el tren de Navalcarnero!) lo que debió haber impedido Aguirre cuando era presidenta de Madrid.

Además de otras y muy sospechosas cuestiones relativas a un presunto fraude fiscal en el caso. Una operación con la que Aguirre -acusada en calidad de cómplice y beneficiaria- se enriqueció. Lo que parece que, en ese tiempo, le hacía falta porque como dijo desde la presidencia de la Puerta del Sol, trabajaba como una mula -‘pico y pala’- y la pobre ‘no llegaba a final de mes’.

Aguirre odia a Casado, adora a Abascal, e incita a Ayuso a que se rebele contra el presidente del PP. Pero por lo que se sabe del Goya en cuestión -y publicó El Diario.es- tenemos la impresión que los lances de la particular ‘corrida goyesca’ de Aguirre no discurren con la soltura que ella esperaba y, aunque será la Justicia quien decida, el asunto tiene mal cariz.

De manera que más humildad y menos ruido señora Aguirre no vaya a ser que, tras escapar de los atentados de Bombay y de la gran corrupción de su gobierno en Madrid, mire usted por donde, ahora y a estas alturas la pueda empitonar un juez por una oscura desavenencia familiar.