Piolín Errejón se comerá a Silvestre Iglesias

Hay algo de Piolín, el encantador e iluso canario de los dibujos animados de la Warner, en el líder de Más País, Íñigo Errejón, que ahora con su versión de Más Madrid se enfrenta al temido gato Silvestre, Pablo Iglesias, en esta su nueva aventura de la batalla electoral de Madrid.

La que se ha convertido en campo de Marte de la política nacional y en la que desembarcó el pomposo vicepresidente del Gobierno y líder de UP, Pablo Iglesias, pidiendo un lugar de privilegio y que las huestes de Errejón -al que echó de Podemos tras maltratarlo y humillarlo- se pusieran a sus órdenes. Lo que no le funcionó a este gatazo asilvestrado que por segunda vez se ha querido zampar a Piolín.

Pero todo apunta a que la aventura madrileña de Iglesias puede acabar muy mal, porque según las últimas encuestas las opciones de Podemos caen sin cesar y se encuentran a sólo un 1,3 puntos de quedar fuera de la Asamblea de Madrid. Lo que sería un batacazo monumental del ‘lindo gatito’ como en los dibujos animados Piolín llama al hambriento e insaciable Silvestre.

Errejón no va en la candidatura de Mas Madrid que encabeza Mónica García, la que rechazó la aviesa oferta de pacto unitario de Iglesias y la calificó de machista. Y todo anuncia que Más Madrid vencerá cómodamente a Iglesias y se convertirá en tercera fuerza de Madrid y no digamos si los de Podemos no llegan al 5 % de los votos y se quedan fuera de la Asamblea madrileña.

Un riesgo que venía de lejos y que formalmente fue el motivo por el que Iglesias abandonó el Gobierno en socorro de su partido. Pero en lo que llevamos de campaña no da la impresión que la impostada presencia de Iglesias en Madrid -si es elegido no se quedará en la Asamblea- le esté dando resultados.

Aunque el todavía jefe de Podemos confía remontar durante los debates televisados que Iglesias cree que ganará, por su experiencia y locuacidad, y convencido como está de que estos debates, que en un principio rehuía Ayuso, son el punto débil de la candidatura madrileña del PP.

Y esa presunta debilidad de Ayuso es la que también contempla como su tabla de salvación el candidato de Cs, Edmundo Bal, que está, como Pablo Iglesias, en peligro de quedar fuera de la Asamblea de Madrid por donde, de momento, se pavonea Ayuso, deambula cual zombi Gabilondo y revolotea tan campante el simpático Piolín.