Miedo a la vacuna de AstraZeneca 

Un alto porcentaje (más del 60 %) de los convocados en Madrid para recibir  las dosis de AstraZeneca no han acudido ayer a la cita por miedo que sufrir las secuelas y riesgo de trombosis que aunque minoritariamente existen.

En el origen de este fracaso de la convocatoria a los ciudadanos, de entre 60 y los 69 años, está el caos y desconcierto del Gobierno sobre el proceso de vacunación y la falta de dosis de vacunas plenamente fiables.

Lo que sin duda va a dañar y hacer imposible los pronósticos que hace días anunció el presidente Sánchez en los que prometió que a finales de agosto se habrá vacunado el 70 % de la población española. Lo que ahora parece imposible, por más que el presidente insistiera ayer en que se cumplirán los plazos.

Máxime si la ausencia de convocados a vacunarse con AstraZeneca sigue en los próximos días lo que obligará al Ejecutivo, que ya está pensando en comprar vacunas rusas, a replantearse por enésima vez su estrategia y sus calendarios.

De lo que no habla nadie es de la edad de los ciudadanos que mueren por el Covid que mayoritariamente sin los más mayores, lo que debió obligar al Gobierno (todavía hay personas de más de 80 años sin vacuna) a priorizar la vacunación de los mayores dejando para más adelante a colectivos de un riesgo menor, como policías, militares, bomberos, etc, para citas posteriores.

Pero la arbitrariedad y el desconcierto viene marcando la política sanitaria española desde el inicio de la pandemia y así nos va y consecuencia de todo ello es la desconfianza ciudadana sobre la vacuna de AstraZeneca (ahora se empieza a decir que la vacuna Janssen también produce trombos), lo que es un fracaso político y sanitario.

Y lo que está poniendo en riesgo las vacaciones del verano y el turismo así como la recuperación económica del país sobre la que el Gobierno empieza a reconocer que el crecimiento de este año será del 6,5 % y no pasará la barrera del 7 % como habían anunciado.

O sea que el ritmo de vacunación falla porque hay miedo, no hay vacunas, el objetivo de finales de agosto del 70 % de vacunación no se va a cumplir, las vacaciones del verano (mientras crece la cuarta ola de pandemia) están en entredicho, y la economía flaquea empeorando el empleo. Un panorama para estar más preocupados de lo que los ciudadanos españoles ya están.