Los Goya y el circo nacional

¡Socorro, los Goya! En el cine español el que de un tiempo a esta parte se lleva todos los premios, de taquilla e ingresos que son lo que cuenta, es el inagotable Santiago Segura que ha pasado de la saga de Torrente al relato familiar. Y a la espera estamos de una versión actualizada de ‘La Escopeta Nacional’, porque este país da para eso y para mucho más.

Por lo demás todo el mundo del cine sabe que quien parte el bacalao de los Goya es el trío de Almodóvar, Banderas y  Barden que son los que controlan el tinglado cinematográfico español, aunque este año de Goyas telemáticos parece que la Academia española fue más independiente que alguna otra ocasión.

Aunque quienes tienen más seguidores en este tiempo convulso español son los artistas de la farándula política nacional. Y basta con asomarse al circo español de las tres pistas donde acaba de hacer acto de presencia el comisario Villarejo en clara competencia directa con ese otro golfo que es Bárcenas y ambos recorriendo, uno a uno, casi todos los juzgados de la Audiencia Nacional.

El lugar donde los rastreadores de exclusivas periodísticas se saltan a diario las cautelas de los sumarios que al poco de ser decretados secretos acaban publicados en internet y son pasto de las tertulias furiosas de la radio y la tv.

El Rey emérito y la Corinna también están de moda en la programación del circo nacional donde ‘Moñete Iglesias’ no para de columpiarse en el trapecio  sin red, confiado de que su compañero de las piruetas el Gran Sánchez lo recogerá al vuelo tras su salto mortal, lo que en cualquier momento podría fallar.

La troupe catalana del Procés no tiene desperdicio y ahora andan liados con la formación de un nuevo Gobierno separatista como si se tratara de hacer un castellet, que, vistas las divergencias que separan al preso Junqueras y al prófugo Puigdemont, en cualquier momento se puede caer.

En el número de los zombis ha llamado la atención la semana que se acaba la lúgubre reaparición de Aznar interpretando el ‘thriller’ de Michel Jackson para festejar su 25 aniversario de la llegada al poder y reñir a todo quisque empezando por el pobre Casado que acaba de poner en venta la histórica sede del PP de Genova 13.

A Inés Arrimadas la vemos con zapatillas de ballet, tutus y una sombrilla paseando por la cuerda floja sobre la jaula de los leones para darle a su numerito la mayor emoción. Aunque sabido es que las fieras sólo son unos parados disfrazados que se ganan un dinero y que están pasando el día bajo la carpa del circo porque no tienen a donde ir y porque allí les dan gratis de comer.

En el número de los payasos hay tortas y bofetadas por entrar en la función y el último en apuntarse ha sido el alcaide Almeida, Pulgarcito, que tras su paso por El Hormiguero se ha creído muy gracioso y está encantado con su última actuación, lo que nada tiene que ver con un buen alcalde de Madrid, por ejemplo Gallardón.

Carmen Calvo, Nadia Calviño y M.J.Monteros, ‘Las Supremas’ actúan en el entreacto musical e interpretan con mucho encanto lo de ‘Había una vez... un circo’, mientras Irene Montero desfila al frente de la comitiva sufragista con pancartas de igualdad.

Naturalmente en el circo político nacional todos actúan a su manera y  guardando las distancias y con mascarillas para dar buen ejemplo a la sociedad. Y este año en los Goya con alfombra roja limitada aunque hay que reconocerlo estos Goyas de formato telemático y con Banderas a la cabeza han resultado ser, sin duda, los mejores de los últimos años por su agilidad, producción, guión y escenografía. Quien nos lo iba a decir en medio de esta pandemia pero así ha ocurrido y los tenemos que felicitar.