La herencia de Aznar fue Zapatero 

El principal culpable de la crisis del PP es José María Aznar por las graves y dañinas mentiras sobre la guerra de Irak y los atentados yihadistas del 11-M en Madrid, que facilitaron la derrota del PP que lideraba Mariano Rajoy el 14-M de 2004 y la llegada de José Luis Rodríguez Zapatero a la presidencia del Gobierno, convertido en la verdadera herencia de Aznar.

El que se inventó la autoría de ETA en el 11-M y la conspiración de ‘remotos desiertos y lejanas montañas’ que Rajoy se negó a avalar y por ello Aznar no le fue leal y anduvo años criticando su liderazgo y su gestión.

Aznar tiene también responsabilidades en el abandono del centro político y giro a la derecha del PP durante su segundo mandato y cuando consiguió la mayoría absoluta en las elecciones del año 2000. Y no es ajeno, ni mucho menos, a la corrupción del PP porque Francisco Correa, el jefe de Gürtel, lo contrató y encumbró el PP que presidía Aznar. Y a no perder de vista los ex ministros y altos cargos de Aznar implicados en la corrupción.

Pero Aznar sigue empeñado en presumir de sus triunfos y en dar lecciones a Pablo Casado, en los festejos que ha organizado por el 25 aniversario de su llegada al poder. Presumiendo Aznar que él dejó tras de sí unido el centro derecha cuando en realidad lo que dejó tras de sí fue al inefable Zapatero.

El joven Casado, apadrinado por Aznar en el Congreso del PP, pasó el trago de su encuentro en el ‘Instituto Atlántico’ con Aznar como pudo, rectificando sus críticas recientes a la historia del PP con menciones a Aznar y a Rajoy y diciendo que la alternativa al gobierno del PSOE y otra unidad del centro derecha es, en este tiempo, mucho más complicada que cuando ganó Aznar en 1996 (entonces no existían Vox ni Cs, y solo deambulaban por la política algunos ex dirigentes de la UCD).

Lo que era por parte de Casado una manera de responder con moderación a las críticas de Aznar. El que también le dijo a Casado que ‘hay que tener un proyecto político para el país’, como si el PP actual no lo tuviera. Y todo ello cuando Mayor Oreja, un activo aznarista, le dice a Casado que tiene que abrir un proceso de unidad con Vox, a lo que responde el líder del PP que él no dejará en este momento la centralidad y la moderación.

O sea, encuentro y desencuentro entre Aznar y Casado en ese instituto con el que Aznar pretende dar cursillos de liderazgo a jóvenes conservadores que pretenden dedicarse a la política siguiendo las enseñanzas y bajo la mirada lúgubre de tan ‘aguerrido’ profesor. Quien pretende que, a su muerte, sus cenizas se expandan por ‘las llanuras de Castilla’ como si fuera El Cid Campeador.