Colau destruye Barcelona

A buenas horas sale la alcaldesa de Barcelona Ada Colau a denunciar los actos vandálicos que han arrasado su ciudad. Y que recuerdan aquellos otros que siguieron a la publicación de la sentencia del Tribunal Supremo sobre los golpistas catalanes, incendiando principales calles de la ciudad.

En este caso las movilizaciones violentas han utilizado la excusa del caso del rapero Hasel ahora encarcelado, y al que le acaba de caer otra condena por amenazas a un testigo y obstrucción a la Justicia.

Pero ha sido desde Podemos, el partido socio en Cataluña de Colau, el que por boca de Pablo Echenique no sólo no se condenó la violencia sino que además la jaleó, tal y como Torra jaleaba a los violentos CDR diciéndoles: ‘apretad’.

Colau comenzó apoyando a los okupas, luego a los golpistas del 27-O con sus lacitos y luego no se enfrentó, en la calle como debió hacerlo, a los violentos de la sentencia del procés y ahora pide paz pero apoya a los violentos de Hasel a través de Echenique. Y tampoco condena Colau la actitud de la CUP, otros coleguillas’, que también se niega a condenar la violencia.

Y así está Barcelona y su cada vez más deteriorada imagen en España y en el mundo. Una ciudad ‘sin ley’ social y políticamente rota de donde no paran de marcharse empresas y ciudadanos en busca de seguridad jurídica, de la paz y de la libertad.

Y donde, para colmo, la gran pandemia del covid-19 ha causado estragos en las personas y en el turismo por culpa de un gobierno catalán que está dedicado a promover la independencia y a proteger a los golpistas presos, en lugar de gobernar.

Un gobierno que Colau pretende renovar con un pacto de En Comú Podem y ERC, dejando fuera al PSC que ganó las elecciones y mientras su partido solo tiene ocho escaños y el pasado 14-F perdió decenas de miles de votos.

El gobierno municipal de Colau es el peor de la historia de la ciudad y hora es que sus habitantes empiecen a entender que con estos personajes al frente de la gestión de Cataluña y de Barcelona no hay nada que hacer.

Cataluña está hecha polvo, dividida y arruinada y el único conflicto que de verdad tiene es entre los propios catalanes y frente a la legalidad. Y en este panorama Barcelona, que ya no es ni sombra de la gran ciudad que fue, se está hundiendo bajo el mandato populistas y de izquierda radical de Colau la que, a buenas horas, denuncia la violencia mientras desde su partido y sus aliados de ERC se lanzan críticas a las fuerzas de seguridad.