La cuarta ola, que vienen Vox y los marcianos 

Cuidado con la incipiente euforia sanitaria sobre la pandemia porque, como las escopetas, las carga el diablo. No vaya a ser cierto que salimos por fin de la tercera ola como dicen los expertos y lo avalan las cifras de muertes y contagios y de pronto aparezca la cuarta ola para desesperación de todos y a pesar de que dicen que se acercan las vacunas, pero seguimos sin fechas.

Ya pasó algo parecido tras la desescalada de la primera ola en junio, y tras la segunda en el otoño. Y ahora, al borde de la primavera, regresa una cierta euforia que no debería facilitar la bajada de las medidas preventivas hasta que las vacunaciones alcancen un importante ritmo de crucero y el escudo sanitario se convierta en una realidad.

Lo que sí parece claro es que Vox recorta distancias electorales con el PP a la vista del barómetro de febrero del CIS del inefable José Felix Tezanos. El que anuncia, respecto al mes de enero, ¡como no!, otra subidita del PSOE hasta los 30,7 puntos, mientras el PP pierde casi dos puntos y queda en el 18,8 -dicen que por el efecto Bárcenas-. Mientras Vox asciende de 13 a los 13,6 puntos, Podemos sube algo al 11,1 y Cs se recupera al 9,6.

En realidad poca cosa, salvo en lo del PP que queda a 5,2 puntos de Vox, y eso que el sondeo del CIS se hizo antes de las elecciones catalanas porque si se hubiera hecho después y con el subidón de Vox, Abascal ya estaría soplándole en el cogote a Casado. No en vano en la actualidad solo están a 2,6 puntos del empate y el resultado catalán puede haber dejado a Vox más cerca del PP.

Y eso que en España no votan los marcianos. Los que han ido a buscar al planeta rojo tres naves espaciales de Emiratos, China y EE.UU. en plena carrera espacial en la que los americanos han incluido en su nave llamada ‘Perseverance’ tres ingenios de fabricación española, para que no se diga que nuestro país no está en la vanguardia.

No sabemos si en Marte pero al menos en la Luna sí que parece estar y tan campante buena parte de la clase política española, mientras el maravilloso Planeta Azul se deteriora.