El Polonio de Sánchez 

Ha dicho Echenique que Iglesias ‘puede dar gracias (‘a Dios’) de que el Estado no lo envenene con Polonio’, como Putin a Navalni, le faltó decir.

O sea que Iglesias el gran ‘gandul’ de la política española, como lo llama Carlos Herrera, ahora está jugando a presentarse como un posible mártir cuando en realidad es un payaso que estos días se dedica a hacer ruido y cabriolas para que se fijen en Podemos en la campaña electoral catalana.

Y un vago redomado que no ha visitado un hospital, o una sola residencia de ancianos o las colas de la comida que reparte Caritas. Un gandul que no se gana el sueldo al que enfermos, ancianos, parados y jóvenes les importan un rábano mientras arremete contra todo.

Contra España, Europa, los empresarios, los jueces, La Corona, los medios,  etcétera, temeroso el pájaro de que tras el 14-F Sánchez lo elimine pero no con Polonio en los calzoncillos, sino enviándole el cese con un motorista a Galapagar, como hacia Franco.

Pero conviene dejar clara una cosa: Iglesias hace lo hace y dice lo que dice porque Sánchez se lo consiente, o porque se reparten los papeles y van a medias en la función teatral del poder.

Y las palabras de Iglesias tienen resonancia porque es el vicepresidente segundo del Gobierno de España. Pero si un día le quitan a Iglesias el doble sueldo parental, los escoltas y los coches oficiales en ese momento nada de lo que diga trascenderá.

Polonio es también un personaje de Hamlet, el chambelán de la corte y el padre de Ofelia, al que mata el Príncipe de Dinamarca tras encontrarlo escondido tras un tapiz con el fin de espiar la conversación de Hamlet con su madre, la Reina.

La que dio muerte a su esposo el Rey con la ayuda de su hermano y amante de la soberana. El nuevo Rey de Dinamarca con quien trabaja Polonio como su espía y que sufre un trágico final al ser apuñalado por Hamlet: ‘como a una rata’.

Pero el Polonio al que se refiere Echenique es un agente químico radiactivo y letal que utiliza la nueva KGB de Putin (el FSB) y cuyos agentes han utilizado en más de un asesinato, como el del ex espía ruso Alexandre Litvinenko que fue asesinado en Londres con Polonio en 2016.

Y dicen, pobrecitas, las ministras de Pedro Sánchez que Iglesias ‘es una caricatura’. Pero desvarían porque no saben en realidad que el líder de Podemos es el Polonio particular del Presidente del Gobierno en su doble acepción: por un lado Iglesias es el espía particular que Sánchez utiliza para averiguar los planes de Junqueras y Puigdemont; y por otra parte Iglesias el agente nervioso, radioactivo y letal con el que Sánchez, poco a poco y en pos de la III República va minando y dinamitando lo que apenas queda del Régimen de la Transición.