Bárcenas no es Robin Hood

Que entre nosotros no quede el equívoco la corrupción del PP de los últimos años es una realidad indiscutible y en consecuencia punible hasta donde lo decidan los tribunales que en ello están.

Pero Bárcenas no es Robin Hood ni el defensor de su pretendida ‘pobre’ esposa Rosalía sino uno de los capos mafiosos de la trama corrupta del PP. Y Rosalía otra delincuente, como Bárcenas, condenada en los tribunales, y cómplice de muchos de los delitos que ahora confiesa el ex tesorero del PP.

De manera que el discurso o la confesión del gran golfo de Bárcenas como venganza, porque el PP no manipuló la Justicia para ‘salvar’ a su esposa, es sencilla y llanamente otra infamia del ex tesorero. El que no se merece, por cantar ante la fiscalía ninguna compensación, para él o para Rosalía porque lo que pidió al PP era que cometiera un delito de prevaricación.

Y entendemos que la confesión de Bárcenas tiene su morbo e interesa tanto del punto de vista informativo como político pero mucho cuidado con bailar el agua a este personaje que tenía 50 millones de euros escondidos en Suiza y puede que otros más en paraísos fiscales, y que algún día piensa disfrutar.

O sea que eso de que la fiscalía negocie con Bárcenas algunos beneficios penitenciarios para él (que además no son transferibles) o para su mujer no debería ser posible mientras no devuelva todo el dinero de la corrupción y la parte que muy probablemente le robó al PP.

No vaya a ser que ahora algunos crean que Bárcenas es un ‘héroe’ por cantar la corrupción del PP ante el fiscal y el juez, perturbando además el arranque del juicio que este golfo pretende dirigir y condicionar. Porque ya tuvo bastante tiempo para confesar y la Justicia no puede estar al servicio de las venganza personales de un delincuente de tan larga trayectoria.

Ni Rosalía Iglesias es una víctima de nada, y menos aún de que él PP no haya intentado manipular a la Justicia para que ella escapara de la Ley. Lo que suponemos que es su objetivo para, de paso, dedicarse a ordenar y controlar la fortuna que su esposo tiene aún escondida fuera de España y que ambos algún día piensan disfrutar.