Carmen Calvo, entre costuras

Estamos convencidos de que en la famosa abstención de Vox que permitió al Gobierno de Sánchez convalidar el Decreto sobre la gestión de los fondos europeos hay gato encerrado.

Abascal no es tan tonto cono para correr el riesgo de que Casado lo corra palos por convertir a Vox en muleta de Sánchez si no hay de por medio una contrapartida importante sobre algo muy concreto que interesa a Vox.

Y ¿quién es la persona que ha podido haber llevado desde el Gobierno esa sorprendente operación que dejó a todos con la boca abierta. Pues Carmen Calvo que luego fue la encargada de agradecerle a Vox la colaboración con Sánchez, y de paso también con Iglesias, Otegui y Ortuzar.

Esta Carmen de España, que no la de Merimé, cada vez que ERC les crea un problema y les rompen a Sánchez la túnica de la estabilidad del Gobierno es la que se encarga de zurcir el paño con ayuda de un partido sustituto, o un ‘primo’, que se preste a sacarle las castañas del fuego a Sánchez.

Naturalmente, esa negociación discreta con el ‘primo’ de turno las lleva la vicepresidenta Calvo desde La Moncloa, como también es ella la que filtra a El País las ‘exclusivas’ del Gobierno que le convienen al Gobierno, incluso contra Iglesias y su partido Podemos.

Y por ello cabe imaginar que fue Calvo quien negoció y pactó con Vox, al igual que lo hizo con Arrimadas en la primavera cuando ERC votó contra el tercer y cuarto ‘Estado de alarma’.

Y seguramente algo recibió a cambio entonces Arrimadas como también lo habrá recibido Vox, aunque ambos lo nieguen diciendo que actuaron por ‘responsabilidad’ para salvar a Sánchez en las respectivas votaciones, lo que nadie cree.

De manera que Carmen Calvo se ha convertido, entre costuras, en la fina artista que con hilo de seda, aguja y dedal arregla un roto o un descosido y consigue en La Moncloa que la túnica sagrada de Sánchez, que debe ser como la de Superman, se mantenga intacta y le permita al presidente volar en pleno disfrute del poder y en libertad.