Arrimadas entre sus errores y el PP

Ya sabemos que a Inés Arrimadas le gusta más Pedro Sánchez que Pablo Casado, a la vista de los denodados esfuerzos que ella hizo para pactar los PGE con el PSOE, Podemos y PNV. Lo que Iglesias y Ortuzar descartaron de inmediato cómo era lógico y de esperar aunque la líder de Cs no lo viera tan claro como lo veía todo el mundo.

Y ahora Arrimadas critica a Sánchez, intentando explicar lo inexplicable de su acercamiento a La Moncloa que es ‘el castillo de irás y no volverás’, para intentar construir un discurso coherente de cara a las elecciones del 14-F en Cataluña. Cita donde todas las encuestas les anuncian a Cs -que ganó los últimos comicios de 2017-, una debacle similar a la que Albert Rivera sufrió en las elecciones generales del 10-N de 2019.

Y, por si algo faltara en este final de año a Arrimadas, ayer mismo Lorena Roldán, destacada dirigente catalana de Cs, ha anunciado que se pasa al PP donde figurará como la número dos de la lista del PP por Barcelona.

Y motivos sobrados tiene Lorena Roldán porque ella ganó las primarias para encabezar el cartel de Cs en Cataluña con el 86 % de los votos. Y Arrimadas la destituyó para colocar a su estrecho colaborador Carlos Carrizosa, lo que sin duda fue una cacicada ajena a la democracia y la decisión de las bases de Cs.

De manera que vamos a ver qué ocurre ahora con los 36 escaños que Cs obtuvo en el Parlamento catalán en 2017. Porque de lo que ocurra el 14-F va a depender y mucho el futuro y la supervivencia de Cs. Porque la marcha de Lorena al PP podría ser seguida por otros dirigentes y gobernantes locales y regionales de este partido, si lo ven a la deriva y sin futuro.

De todo ello se obtiene la conclusión de que los primeros dirigentes de Cs de los últimos años, a igual que le ocurrió a Rosa Díez en UPyD, tienen una gran capacidad para construir en poco tiempo una alternativa de centro en España, y también una gran capacidad para destruirla en menos tiempo lo que tanto les costó levantarla.

Sobre todo y a pesar de que el centro político español se ha ampliado con el giro hacia la izquierda radical y el soberanismo del PSOE de Sánchez. Pero en la lista de errores de Rivera figura como esencial el haber eliminado de su ideario la palabra ‘socialdemócrata’ para ubicar a Cs sólo en el campo de lo ‘liberal’, porque Rivera no quería ser el líder del centro sino del PP.

Y si esto sigue así alguien podrá decir de Cs aquello de: ‘entre todos lo mataron y el solito se murió’. Y Pablo Casado tan contento porque esta nueva crisis de Cs se le ofrece como una buena ocasión para un pacto, como dicen en los bancos, de fusión por absorción.