Oughourlian y pasión

No se hablaba ayer de otra cosa desde Madrid a Belén que de la entrevista de Joseph Oughourlian, presidente interino de Prisa, en su diario El País. Pero hemos llegado a la conclusión de que el tal Oughourlian no existe (‘¿Quién hay ahí, quien hay ahí?’ preguntaba años atrás Juan Garrigues) y por más que lo desmienta, este financiero no parece ser el verdadero dueño y señor de esta aventurada inversión de Amber Capital en Prisa y España.

De lo contrario sería más prudente y discreto, como lo suelen ser aquellos que de verdad tienen poder y exponen su dinero. Y no mordería la mano blanca que financió las ampliaciones de capital de Prisa, ni hablaría con ligereza de la independencia del diario ‘sanchista’ (antes pro PSOE) El País. Y menos aún se metería en ‘camisa de once varas’ sobre la resbaladiza pista hielo del ámbito audiovisual español.

En España estamos deseando con ansiedad que doblen las campanas del entierro de 2020, y que repiquen las que anunciarán 2021, el soñado nuevo año de nieves y de bienes, mientras esperamos que lleguen las caravanas orientales de los Magos de Oriente con sus alforjas llenas de vacunas para los mayores, juguetes para los niños y carbón para los políticos.

Hace tiempo el hoy denostado Rey Juan Carlos I durante una recepción en el Palacio de Oriente le presentó a Mijael Gorbachov (entonces de visita en España) a los líderes de los grandes partidos nacionales diciendo: ‘aquí tenéis señor Gorbachov todo el espectro de la política española’, lo que el Nobel Camilo José Cela apostilló diciendo: ‘los espectros, Majestad’.

Ahora en el tiempo de modernidad digital a ‘espectros’ como las brujas de Macbeth que anunciaban muertes y reinados, se les llaman ‘hologramas’. Y es en esa aparente escenografía donde debíamos encuadrar al asombroso Oughourlian, el presunto amigo de las más grandes familias empresariales europeas, de los Rothschild para arriba.

El mismo Oughourlian que, tras anunciar su entrada triunfal en la política y La Moncloa, reconoce que El País es un negocio ruinoso y endeudado (viene a presagiar el cierre de su edición impresa) que él promete poner en valor para recuperar los 300 millones de bellón de los ‘primos’ de Amber que le acompañaron a Joseph en tan audaz operación.

Pero como le dijo el gitano a su compadre en la feria de ganado: ‘si tu sigues llamándole ‘penco’ al animal, nunca lo venderemos como un caballo’. O sea, ‘señor, señor cómo viene la prensa’, por supuesto de ‘calidad’ y a la sombra de los poderes públicos (nada que ver con el periodismo anglosajón). Lo que a más de uno le debería aconsejar cierta prudencia en lugar de alardear.

A lo lejos en la España dolorida y real, celebrando ya la primera vacuna de doña Araceli, se escuchan los sones y villancicos de Los Campanilleros: ‘En la noche de la Nochebuena, bajo las estrellas por la Navidad,/ los pastores con sus campanillas y con sus guitarras te hacen llorar/. Y con devoción, van tocando zambombas, panderos, cantándole coplas al niño de Dios...’.