Un vaso de leche con Giscard

Ha muerto a los 94 años de edad el ex presidente de la República Francesa Valery Giscard d’ Estaing afectado por el coronavirus. Fue un presidente de prestigio e indiscutible talento en Francia y excelente economista pero con una desmesurada obsesión de ‘grandeur' .

Lo que le llevó, en su relación con la España de la Transición, a actitudes de soberbia y en muchos casos de mal trato a nuestro país, cuando en cierto momento bloqueó la negociación para el ingreso de España en la entonces CEE.

Aunque lo más grave fue su escasa colaboración en la lucha contra ETA, a pesar de que el Gobierno de Francia sabía que la banda terrorista tenía su retaguardia en el país vasco francés y contaba con la ‘vista gorda’ y escasa colaboración de la policía gala, en un tiempo en el que ETA no paraba de matar en nuestro país.

Esta cuestión de ETA dominó un tenso encuentro de Giscard con Adolfo Suárez en el Palacio del Elíseo a donde llegó el presidente español en una visita oficial a pesar que el francés -que fue el primer jefe de Estado europeo en venir a España en la coronación del Rey Juan Carlos I- prefería hablar con Rey Juan Carlos y con el que tuvo una buena relación y puentear a Adolfo Suárez.

El que, en una visita del presidente español al palacio del Elíseo, no fue recibido en la puerta del palacio por Giscard sino por el jefe de protocolo que introdujo a Suárez por un largo pasillo en cuyo final se observaba al presidente Giscard sentado en su despacho y haciendo como si estuviera ocupado y sin levantarse para recibir al presidente español.

Ante esa actitud Suárez, a quien acompañaba su ministro de Exteriores Marcelino Oreja, se paró y comenzó a mirar unos cuadros del pasillo lo que inquietó al jefe de protocolo que apremiaba a Suárez para llegar al despacho de Giscard. Pero Suárez se negó y dijo ‘creó que el presidente está ahora muy ocupado, cuando termine y salga del despacho entonces avanzaré’.

Al final Giscard que se dio cuenta de la tozudez de Suárez, se levantó y salió al pasillo a recibir y saludar a Suárez al que acompañó al comedor del Elíseo donde celebraron un almuerzo no exento de tensión. Porque Suárez, nada más sentarse, le planteó a Giscard el problema de ETA, a lo que el francés respondió diciendo que este era un asunto exclusivamente interno español.

Y añadió Giscard que debían de hablar de otras cosas y disfrutar de un excelente almuerzo que habían preparado y degustar un excelente vino de Chateau Mouton Rothschil que se había seleccionado para la ocasión.

A lo que Suárez, con su sobriedad castellana, le respondió a Giscard -que presumía de exquisito Gourmet- ‘gracias señor presidente, pero yo solo beberé un vaso de leche’. Lo que dejó estupefacto a Giscard que ordenó llevarle a Suárez el vaso de leche.

Y Suárez volvió a la carga con el problema del terrorismo de ETA, y como Giscard vio que el de Ávila hablaba muy en serio y que la comida podía acabar muy mal, finalmente aceptó entrar en tan espinosa conversación.