La crisis del Gobierno

El continuo e implacable chantaje de Pablo Iglesias a Pedro Sánchez ha puesto a un importante, y puede que mayoritario sector del PSOE en plena ebullición, porque las amenazas e imposiciones de Iglesias y la debilidad y la ambición de Pedro Sánchez le han llevado al presidente del Gobierno a hacer a ERC, PNV y Bildu concesiones indecentes para conseguir los PGE.

Concesiones políticas, jurídicas y económicas que nada tienen que ver con las cuentas públicas del Estado y sí con las pretensiones de Iglesias, Otegui, Junqueras y Ortuzar de liquidar el Régimen de la Transición y la unidad de España.

Y como consecuencia de todo ello camino de la paulatina destrucción del PSOE. Un partido que perderá una buena parte de sus votantes del centro izquierda, si Sánchez, una vez logrados los PGE, mantiene a Iglesias en el interior del Gobierno.

Porque está claro que, aprobados los PGE y concluidas las elecciones del 14-F en Cataluña, Sánchez podría o, mejor dicho, debería abrir una crisis de Gobierno, echar a Iglesias y a sus ministros, recuperar el apoyo de Cs y de Arrimadas y gobernar en solitario lo que queda de legislatura.

Porque si Sánchez sigue con Iglesias y los soberanistas, y no modifica como debiera su Gobierno, la crisis del PSOE crecerá y no se descarta incluso una ruptura, una revuelta interna -como la que sufrió Sánchez en 2016-, o una escisión a medida que se vayan acercando las fechas electorales.

Lo que está claro es que el chantaje de Iglesias a Sánchez ha dejado huella en el seno del Gobierno y del PSOE. Y lo que está claro, también, es que la tensión entre Sánchez e Iglesias no va a amainar hasta que rompan entre ellos lo que nadie debería descartar.

A sabiendas Sánchez que Podemos no existe como partido y solo existe Pablo Iglesias. El que expulsó de UP al resto de fundadores y dirigentes y el que no tiene más proyecto para España que la ruptura y la destrucción del Régimen de la Transición y su permanencia en el poder.

Lo que a lo mejor coincide con las convicciones y ambiciones de Sánchez que también actúa como un autócrata en el PSOE. Y si no es así y una vez conseguidos los PGE, Sánchez deberá demostrar que su proyecto para el PSOE y para España es otro y por lo tanto deberá romper.