No saben qué hacer 

Puede que en La Moncloa estén preparando una fiesta con invitados para seguir la noche electoral americana. Lo que no tienen allí es un ‘Gabinete de crisis’ para el seguimiento minuto a minuto del desarrollo de la pandemia en España y la toma de medidas inmediatas y a ser posibles coherentes y, a la vez, eficaces y similares para todo el ámbito nacional.

Pero no, en España no hay nada de todo eso ni científicos que asesoren al Gobierno, ni mando único nacional. Sino un variopinto ejército de líderes regionales que, como en el Ejército de Pancho Villa, cada uno va a su aire y con su particular modelo de gestión de una crisis que, en la media nacional por cada 100.000 los españoles, ya supera los 500 contagios.

Lo que constituye un porcentaje de vértigo por lo que los asturianos han pedido al Gobierno para su Comunidad un ‘confinamiento domiciliario’ a lo que el sargento Salvador Illa, ministro de Sanidad, ha dicho que no procede.

O sea los Gobiernos autónomos mandan pero poco. Y el Gobierno nacional no los deja actuar con la contundencia necesaria y, sin más explicaciones, se cierra en banda y se mantiene a la espera de otros nuevos resultados.

E imaginamos a que todo el país llegue a los 1.000 contagios por 100.000 habitantes, y con cientos de personas fallecidas de por medio, para que entonces aparezca como por arte de magia el Presidente Pedro Sánchez y, ante la desesperación general, anuncie el confinamiento nacional absoluto.

Que es lo que se nos viene encima a todos los españoles porque no se ve por ninguna parte un rayo de esperanza ni de luz. Más bien se aprecia una densa oscuridad que impide adivinar lo que nos espera de aquí hasta las fiestas de una ya anunciada triste Navidad.

La verdad es que el Gobierno está desconcertado y no sabe qué hacer y que Sánchez no toma el mando nacional absoluto ni anuncia el cerrojazo para no enfadar a los nacionalistas vascos y catalanes con los que está negociando los PGE, y que no quieren el mando único español.

Son muchas cosas a la vez, y demasiadas para el gobierno de aficionados que nos ha tocado en este tiempo de desastre sanitario y ruina nacional. Y además están en juego los PGE de 2021 con los que Sánchez e Iglesias se juegan la legislatura y el poder para los próximos tres años. Y esa y no otra es su prioridad. Primero los PGE, luego la economía y después la sanidad.