Las andanzas y la mafia rusa de Puigdemont

La Guardia Civil ha localizado y está desmontando el tinglado mafioso y criminal que financia a Puigdemont en Waterloo, al parecer con fondos públicos. Y que organizaba actos de violencia en Cataluña como los del pasado otoño dirigidos por Tsunami Democratic, una plataforma radical próxima al expresidente. Altercados que se produjeron en Barcelona poco después de la publicación de la sentencia del golpe de Estado catalán de octubre de 2017.

El propio Puigdemont, tras conocer la noticia de los registros y de varias detenciones de notorios personajes de su entorno, Madí, Vendrell y Soler, ha declarado que todo esto es un intento más para la ‘muerte política y civil del independentismo’.

Pero la cosa no queda ahí, porque siguen las investigaciones y porque entre la documentación encontrada y reconocida por el juez que instruye el caso, figuran documentos y grabaciones en las que se afirma que Rusia habría ofrecido a Puigdemont 10.000 soldados para apuntalar el golpe de Estado de 2017 e incluso pagar la deuda de Cataluña si finalmente se lograba la independencia.

Y todo ello con el presunto objetivo de Moscú de desestabilizar la Unión Europea, en línea con lo que los rusos hicieron en favor del Brexit. Y con menciones expresas a otros notorios personajes como Julian Assange, o el empresario independentista Jaume Roures.

Si a todo esto añadimos que el portavoz de Puigdemont en el Parlament Eduard Pujol ha tenido que dimitir por denuncias de acoso sexual, que su ex presidente Quim Torra ha sido inhabilitado por desobediencia y que su portavoz en el Congreso de los Diputados Laura Borràs está investigada en el Tribunal Supremo por prevaricación y corrupción, pues veremos que los problemas del clan mafioso de Puigdemont no son pocos ni pequeños.

Y ponen de relieve una organización criminal y golpista, ahora ubicada en el entorno de JxCAT que acaba de romper relaciones con PDeCAT, los que son herederos de CDC, el partido de Jordi Pujol y Artur Mas, ambos implicados en múltiples escándalos de corrupción.

Pues bien todas estas informaciones deben ser aportadas al Parlamento de la UE y a la justicia belga, para que favorezcan y aprueben, de una vez por todas, la extradición de Puigdemont a España para que se enfrente por fin a la Justicia española ante la que tarde o temprano caerá.

Y a no perder de vista el posible impacto que todas estas noticias tendrá en las elecciones catalanas del próximo 14 de febrero para las que apenas ya quedan 100 días para ir a votar.