Trump acelera a una semana del 3-N

Cuidado con Donald Trump que ha salido como un cohete de su contagio con el Covid-19 y se está presentando en mítines multitudinarios como el nuevo Superman de la política americana, mientras que su adversario Joe Biden parece estar muy confiado (como Hillary en 2016) por la ventaja que le otorgan las encuestas como claro ganador.

Cuidado con Trump que lleva pegadas a sus espaldas decenas de cámaras de televisión cuyas grabaciones emiten las principales cadenas de la tv de los EE.UU. y luego se reproducen en las Redes Sociales de Internet.

Cuidado con Trump que es un profesional del espectáculo y que celebra mítines multitudinarios con o sin mascarillas en los Estados claves (ayer ‘invadió Pensilvania) mientras Biden celebra reuniones selectivas con las mascarillas a flor de piel.

Cuidado con Trump que exhibe su mensaje patriótico americano y sus llamamiento a la ley y al orden, frente a los disturbios raciales, que anuncia un rebrote importante de la economía y millones de vacunas, en tan solo unos meses, para derrotar a la pandemia en USA sin confinamientos y sin parar la economía.

Y cuidado con esta última semana de campaña electoral de Trump porque está lanzado y quiere llevar la iniciativa hasta el mismo día electoral del 3 de noviembre, mientras que Biden no acaba de presentar más argumento de choque de la campaña demócrata que la necesidad de acabar con Trump.

Y es cierto que son muchos millones -los más- de ciudadanos USA que ya están hartos de Trump y, entre ellos, muchos que votaron al candidato del Partido Republicano en 2016.

Pero como se dice en nuestro país ‘hasta el rabo todo es toro’ y ello quiere decir que hasta que no se contabilicen todos los votos del Colegio Electoral, los 538 que deciden el nombre del vencedor con 270 delegados del total de los Estados, nada estará decidido.

De ahí que, por más que la tendencia y de las encuestas que señalan a Joe Biden como ganador, nada estará decidido hasta la noche electoral. Trump sabe que lleva retraso y acelera y aprieta los dientes en su trepidante y a la vez decidida última semana electoral. Mientras Biden se presenta como el hombre tranquilo que se cree ganador. En una semana se sabrá.