Lección de estilismo en el Congreso

La atención llamó que, en su discurso de la moción de censura, el líder de Vox Santiago Abascal hiciera un reproche a los diputados del ala zurda del hemiciclo por las vestimentas que utilizan para asistir a los debates del Congreso de los Diputados sin guardar las mas elementales normas de respeto a la Cámara, que sí guardan todos sus empleados.

Abascal debió extender su crítica a los periodistas del Congreso sobre todo a los llamados ‘los paquirrines’ -noveles progres- de los medios de comunicación que van por los pasillos de la Cámara en bermudas, chanclas y camisetas, corriendo con las alcachofas en la mano para sacar lo que llaman un ‘canutazo’ de los protagonistas del día.

Abascal tiene razón y basta recordar la primera entrada en el Congreso en tropel, y como si fueran a subirse al Arca de Noe, de los primeros diputados de Podemos. Cuando Bescansa daba la teta a su niño en el escaño del hemiciclo, donde luego lo acunaba Sánchez.

Era el tiempo en el que Pablo, que acudió a los Premios Goya con un esmoquin (parecía un camarero), siempre iba en vaqueros y no se ponía corbata ni chaqueta hasta que, por lo visto, su madre se lo pidió.

Iglesias se ha inventado la moda de camisa con corbata y la chaqueta sin corbata y con el cuello de la camisa abierto como si fuera un yuppie digital pero con vaqueros viejos. E incluso en el día solemne de la fiesta nacional en el Patio de Armas del Palacio de Oriente Iglesias fue hecho un cuadro. Y como vicepresidente del Gobierno y sin saludar al Rey como debió se paseaba con las manos metidas en los bolsillos del pantalón, como si fuera un chuleta de Chamberí, aunque sin la gorra.

Los de UP van hechos unos desarropados, como los de CUP, Bildu, ERC y algún otro grupo son coleccionistas de camisetas provocativas en las que suelen llevar mensajes contra medio mundo. Y estuvo bien el friki de Rufián -como lo llamó Abascal- cuando le preguntó al líder de Vox si iba bien vestido, a lo que Abascal respondió con un movimiento de la cabeza como diciendo: ‘así, así’.

Claro que la estética y la compostura son importantes en el Parlamento y mas aún si te sientas en el banco azul del Gobierno de España desde se representa al conjunto de la nación. Otra cosa es que, una vez que se guardan las mínimas normas de etiqueta institucional –que Iglesias no cumple porque no quiere y no sabe-, algunos políticos y sobre todo las políticas acierten con sus maneras de vestir.

Pero eso es otra cosa porque sobre modas y colores no hay nada que decir y cada uno es muy libre de hacer lo que quiera y lo que pueda. Pero en las instituciones se ha de guardar un mínimo de compostura en representación, en este caso del Congreso, de la soberanía nacional.

Lo ha dicho Abascal y a Sánchez, que le encanta la ropa y suele ir de punta en blanco -debería asesorar a Iglesias- seguro que le ha parecido muy bien y por ello no calificó el comentario de fascista sino mas bien estilista como le vino a decir a Abascal. Y esa puede que fuera la única coincidencia de los dos.