El turno de Arrimadas

Inés Arrimadas se pasea, en la pista central del circo de la política española, sobre una cuerda floja que atraviesa la jaula de los leones del Congreso de los Diputados, a sabiendas que corre un alto riesgo que ella está dispuesta soportar porque sabe que tiene en juego la supervivencia de Cs.

Después de la batalla de Madrid que el Gobierno de Sánchez ha ganado con la imposición del ‘estado de alarma’ por quince días, ahora vamos a regresar a la cuestión de fondo y crucial de los Presupuestos de 2021 en los que el Presidente Sánchez se juega su estabilidad y la de su Gobierno y que, de un momento a otro, va a tener que presentar con todos sus detalles de ingresos y cobertura fiscal y laboral.

Porque hasta el momento sólo conocemos el ‘techo de gasto’ que en esta ocasión ha batido todos los récords, acercándose a los 200.000 millones de euros, un 53 % más que en el anterior Presupuesto, por causa del nuevo e intenso gasto social y de ayudas a empresas y autónomos, lo que España espera paliar con los fondos de la UE.

Es en esta tesitura en la que Arrimadas tiene que decidir, una vez que se hagan públicos, los PGE de Sánchez para 2021 si los apoya. Y también si está dispuesta a compartirlos con ERC como le pide el presidente y lo que en principio rechaza el partido de Oriol Junqueras que cuenta con el apoyo especial de Pablo Iglesias.

Sánchez juega con dos barajas y quiere mantener abierta la puerta de Cs -que le ha ayudado en la batalla contra Ayuso en Madrid- por si le fallan las negociaciones con ERC. Colocando a Arrimadas como su ‘plan B’ y también como señuelo para que ERC apruebe los PGE.

Lo que parece posible porque en el pacto presupuestario del Gobierno con ERC se incluyen los indultos que Pedro Sánchez ha ofrecido a los golpistas catalanes presos, para que Junqueras pueda ser candidato en los comicios catalanes del mes de febrero.

Arrimadas justifica su buena relación con Sánchez diciendo que Cs debe de actuar en favor de los intereses generales del país y que los PGE son al día de hoy muy importantes y la base obligada para recibir los fondos de la UE.

Ahora bien Arrimadas está jugando con el fuego de la coalición Frankenstein así como de los ataques que desde el Gobierno se han lanzado en contra del Rey Felipe VI, y las propias andanzas de Pablo Iglesias en los tribunales donde ahora está pendiente de las próximas actuaciones y decisiones del Tribunal Supremo en el llamado ‘caso Dina’.

Son los riesgos inherentes al acercamiento de Arrimadas a Sánchez y en consecuencia a su socio Iglesias. Lo que no sabemos bien como lo van a interpretar sus disminuidos votantes a la luz de los acontecimientos actuales y de los que todavía están por llegar.

Pero Arrimadas también pensará que él no hacer nada y permanecer a la sombra del PP no le aporta nada a Cs ni les permite progresar. De ahí que prefiera correr riesgos con Sánchez a no hacer nada y quedarse a ser una simple acólita de Pablo Casado y de su no menos alborotado PP.

‘Ser o no ser’ he ahí la cuestión y la disyuntiva. Ser alguien a la sombra de Sánchez y de Iglesias o no ser nada a la sombra de Casado y del PP. Y de momento Arrimadas apuesta por Sánchez, al fin y al cabo está al frente del poder.