Iglesias cree ‘imposible’ que el TS lo impute

Nada está escrito y nada es imposible en nuestro país. Y menos aún en el ámbito de la Justicia y si no que se lo pregunten al preso Junqueras o al prófugo Puigdemont. O al que fuera todo poderoso vicepresidente Rodrigo Rato que se ha pasado dos años en prisión por la ‘tarjeta black’ y que aún le queda condena bajo control de una pulsera electrónica.

Y a no perder de vista la que le espera en la ‘Operación Kitchen’ al ahora ex ministro de Interior Jorge Fernández Díaz a quien ha imputado y llamado a declarar el juez García Castellón.

El mismo magistrado que ve indicios de tres delitos en el caso del teléfono de Dina, que retuvo Pablo Iglesias durante meses, y que acaba de elevar al Tribunal Supremo la investigación de los hechos por la condición de aforado del vicepresidente Iglesias, a quien el TS tiene que decidir si lo imputa para abrir una investigación y en su caso juicio, para lo que ya ha pedido que se pronuncie la fiscalía.

O sea, el juez García Castellón de la Audiencia Nacional es muy bueno para Iglesias y para Podemos por investigar e imputar a altos cargos del PP en el caso Kitchen, y es muy malo por pedir al Tribunal Supremo que investigue a Pablo Iglesias por el escándalo de la tarjeta del teléfono de su colaboradora Dina, la que ya ha cambiado varías veces su versión sobre lo ocurrido.

Y claro Iglesias se ha puesto furioso y ahora dice que todo lo que le pasa a él es una conspiración para derribar el Gobierno de Sánchez, donde a más de uno no le molestaría la imputación de Iglesias (‘No hay mal que por bien no venga’). Y añade Iglesias que ‘es imposible’ que el Tribunal Supremo lo impute y lo investigue a él.

Podría haber dicho Iglesias que ‘ve improbable’ pero posible que el Tribunal Supremo lo impute e investigue vaya si lo es. Y además podría ocurrir sobre todo en lo que se refiere al presunto delito de denuncia falsa, dado que los otros dos que le imputa García Castellón -amenazado de muerte en ‘redes sociales’ tras actuar contra Iglesias- de ‘revelación de secretos’ y de ‘daños informáticos’ al ser de origen privado podrían decaer si Dina Boussellham se declara no damnificada, una vez se aclaren sus muchas contradicciones.

De momento Iglesias que estaba al ataque ha pasado a la defensiva y sube el tono de voz y se indigna y agrede a cualquiera que lo señale como un presunto delincuente, arremete contra jueces y periodistas y solo le falta decir que es víctima de una conspiración ‘judeo masónica’ por parte de las tramas para policiales del poder.

Pero el Tribunal Supremo está en marcha y decidirá con arreglo a Derecho y sin dejarse impresionar por las advertencias de Iglesias y los aplausos de sus adversarios. Y ni siquiera por lo que diga la Fiscalía que ahora controla Dolores Delgado porque su opinión -que la vuelve a poner a prueba- no es vinculante para la Sala. En la que además figura el magistrado Marchena lo que constituye una garantía añadida de imparcialidad.

O sea, tranquilícese señor Iglesias, confíe en la Justicia, paciencia y barajar.