Datos clave para la ‘Historia Insólita’ de Martín Seco

Nuestro colaborador habitual Juan Francisco Martin Seco acaba de publicar en la editorial El Viejo Topo un libro titulado ‘Una Historia Insólita, el gobierno Frankenstein’ donde a través de buena parte de sus artículos publicados en republica.com desgrana lo acontecido en la vida política española en últimos meses y se pregunta: ‘¿cómo hemos podido llegar a esto?’.

El análisis que hace Martin Seco en su libro está basado en hechos más que en opiniones, lo que avala la descripción de lo ocurrido en España desde la moción de censura que llevó a Pedro Sánchez a La Moncloa, pasando por su investidura y camino de sus alianzas para los PGE de 2021. Todo ello en línea con los pactos que Alfredo Pérez Rubalcaba definió como el ‘Gobierno Frankenstein’.

El mismo Gobierno que subraya Martin Seco por la suma, tan heterogénea como temeraria, de socialistas con los populistas de Podemos -hoy en el Gobierno- y los golpistas y separatistas catalanes así como los herederos de ETA en Bildu. Una amalgama que el propio Arnaldo Otegi ha presentado como el modelo de la ‘nueva normalidad’.

Que es lo mismo que pregonan Pedro Sánchez y Pablo Iglesias para explicar su propia coalición y alianzas en torno a un Gobierno de España en el que se concentran fuerzas políticas que buscan la ruptura de España y el final de La Transición.

Sin embargo hay algo que deseamos añadir, como un dato fundamental y clave, para completar el brillante y certero análisis con el que Martin Seco da paso a la recopilación de sus artículos sobre el momento político español. Y ese algo es un episodio determinante en la biografía de Pedro Sánchez que sin duda influyó en sus decisiones y prioridad Frankenstein frente a las otras posibles alianzas, en línea con los compromisos socialdemócratas y a la vez democráticos y constitucionales de la reciente historia del PSOE.

Nos estamos refiriendo a lo ocurrido en el Comité Federal del PSOE del día 1 de octubre de 2016, que sin duda marcó un punto de inflexión en la vida y trayectoria política de Sánchez.

Porque en dicho Comité Federal, que Josep Borrell glosó en su ensayo ‘Los Idus del 1 de octubre’ no solo se provocó la caída de Pedro Sánchez como secretario general del PSOE (tras la dimisión en bloque de la mayoría de su Ejecutiva) sino que además se facilitó la investidura de Mariano Rajoy con la abstención casi unánime del Grupo Socialista del Congreso, poniéndose fin con ello al ‘no es no’ de Sánchez.

Estos hechos, según supimos meses después de su puesta en marcha, no solo fueron una decisión razonable y espontánea de una mayoría de los dirigentes del PSOE en pos de la gobernabilidad del país.

Sino que además parece que fueron planificados e inducidos por un núcleo duro de poderes ‘fácticos’ en el que se habían confabulado personas tan notorias como el Rey Emérito, Juan Carlos I, el expresidente del Gobierno Felipe González, el exdirector de El País (diario que en esos días arrasó a Sánchez en sus editoriales) y exconsejero Delegado de Prisa, Juan Luís Cebrián, y el expresidente de Telefónica y del desaparecido Club de la Competitividad, Cesar Alierta.

Una trama de poder a la que no eran ajenos Rubalcaba y la expresidenta de Andalucía Susana Díaz, que era ‘la tapada’ de una operación sobre sobre la que Pedro Sánchez hizo denuncia directa en una entrevista de Jordi Évole en LaSexta. La misma Susana a la que Sánchez derrotó en las primarias socialistas de la primavera de 2017.

El Sánchez de antes y después de los ‘Idus de marzo del 1 de octubre’ de 2016, ya no era el mismo porque en ese golpe de mano llevado a cabo en el interior del PSOE quedó en evidencia el lado oscuro de los intereses creados y las grandes intrigas de ‘ocultos poderes’ en el Régimen de La Transición.

Y eso marcó a Sánchez y justificó, para sus adentros, el golpe de timón que puso rumbo al Gobierno Frankenstein en el que estamos. Y en gran manera explica el por qué Sánchez, que pactó con Albert Rivera en marzo de 2016 -meses antes de los ‘Idus’ de octubre- un programa de Gobierno para una investidura que fracasó por los votos en contra del PP de Rajoy y de Unidos Podemos de Iglesias (que sacó a relucir en el debate la cal viva de los GAL), tras las elecciones del 28 de abril de 2019 no quiso pactar un gobierno de coalición con Rivera a pesar de que PSOE (123 escaños) y Cs (57 escaños) sumaban mayoría absoluta (180).

Sánchez ya estaba embrujado y absorbido por la atracción fatal de su nueva mayoría Frankenstein y quería repetir el pacto con Iglesias y el soberanismo vasco y catalán (que lo habían llevado al poder en la moción de censura a Rajoy) para completar su venganza política y personal contra los rescoldos  del Régimen de los conspiradores que lo expulsaron del liderazgo del PSOE.

Sánchez tiene, pues, sus razones personales y políticas para justificar la ‘Historia Insólita’ de la que escribe Martin Seco. Pero Sánchez también se equivoca en algo fundamental: los españoles y la España de La Transición no tienen la culpa de la conspiración de los ‘Idus del 1 de octubre’ de 2016; y los pactos con Podemos, ERC y Bildu llevarán a España (y al PSOE) a un desenlace fatal porque la robótica y muy dispar composición del monstruo Frankenstein generará controversias insalvables y se romperá.