Arrimadas, la novia del Dr. Frankenstein

Con el candor que le caracteriza, está joven Caperucita Naranja que es Inés Arrimadas ha escrito en El País un artículo titulado ‘Salvar el Frankenstein o salvar España’, donde ella se viste de España y pone sobre las espaldas de Pedro Sánchez todos los atributos del monstruo Frankenstein, que es como Rubalcaba llamó a los pactos que Sánchez buscaba con Podemos y con los separatistas vascos y catalanes.

Aunque ella enumera uno por uno los disparates del sanchismo en ningún momento dibuja una sola línea roja para decirle a Sánchez que, si da un solo paso más en la dirección en la que va, Cs se retirará de las negociaciones de los PGE con el Gobierno de Sánchez e Iglesias.

Nada de eso, Arrimadas traga lo que el sanchismo le ponga encima de la mesa de camilla donde ella -no sabemos si con un ‘relator’ de por medio- se sienta con la vicepresidenta Carmen Calvo que es la Celestina del amor a ciegas de esta Doña Inés con Pedro Sánchez hasta convertirla, puede que a su pesar, en la novia del Dr. Frankenstein.

Aunque no lleva mucho tiempo en Madrid, Arrimadas debería saber que no se puede estar en misa y repicando, o nadar y guardar la ropa. Y que no se puede, en consecuencia, negociar los PGE con Sánchez mientras Iglesias pregona que la opción prioritaria es la de ERC.

Y Arrimadas, si sabe sumar como esperamos, debería saber que sin los votos de Podemos los de Cs y el PSOE son insuficientes para los PGE de manera que ella está solo como el ‘segundo plato’ para el caso en el que Junqueras ponga un precio político y soberanista demasiado alto, además del los indultos que ya están en marcha.

Pero si eso no ocurre, por la cuenta que le trae a Junqueras su indulto para ser candidato a la Generalitat, la oferta presupuestaria de Inés Arrimadas a Sánchez no servirá para nada. Y entonces la novia del doctor Frankenstein quedará compuesta y sin boda al pie del altar, y lo que ahora va quedando de Cs desaparecerá.

En esto de la política española no caben discursos de enternecedora y de confiada caridad. Las cosas ya han ido demasiado lejos y hace ya tiempo que Sánchez se quitó la careta y optó por el sendero temerario por el que va. Y además no tiene otro porque no le salen las cuentas y depende de Iglesias quien sí que tiene muy claro hacia donde va.