Arde Madrid

Dice ese objeto volador no identificado que es el ministro Castells que ‘el mundo se acaba’. El mundo es mucho decir pero Madrid está a punto de salir ardiendo por los cuatros costados -va camino del cierre o del 155- entre la proverbial incompetencia de la presidenta Ayuso y el pirómano ministro Illa de Sanidad al que Sánchez le ha encargado dinamitar el efímero pacto de la Puerta del Sol.

Porque el Gobierno, ante los españoles y la UE necesita un chivo -o una chiva- expiatorio para culpar a alguien del desastre de la gestión sanitaria de España, que tiene asustada a la UE y cuyo epicentro Illa sitúa en Madrid señalando con el dedo a Ayuso y diciendo: ‘ha sido ésta que es del PP’.

‘Arde Paris’ es el título de la famosa y excelente novela de Dominique Lapierre y Larry Collins. Y ‘Arde Madrid’ es el título que está animando a miles de madrileños a salir huyendo de la capital para escapar del cierre y del confinamiento, mientras miles de negocios y de empresas se vienen abajo y crece la indignación popular contra todo y contra todos.

Ya sabemos que Illa enciende la mecha pero que quien ostenta en este caso el papel de Nerón es Sánchez que no sabe como salir de la ruina nacional a la que nos ha llevado y que quiere echarle las culpas, como en Quo Vadis, a los cristianos del PP, con la ayuda inestimable de Ayuso, una pobrecita que está desbordada y no sabe hacer la O con un canuto.

Mucha atención pues a este Madrid, ‘rompe olas de todas las Españas’ a decir de Antonio Machado: "Madrid, Madrid, ¡qué bien tu nombre suena / rompeolas de todas las Españas! / La tierra se desgarra, el cielo truena, / tú sonríes con plomo en las entrañas". Porque en los próximos días se va a liar.

Y porque aquí habita el Gobierno de España, tienen sus sedes la primeras empresas del país y su residencia el Rey y Jefe del Estado al que Sánchez pretende confinar para que no vaya a Cataluña porque Junqueras dice que el Rey contagia e Iglesias y Garzón que ‘rompe la neutralidad’.

La verdad es que el Gobierno no tiene ni necesita adversario alguno porque sus enemigos, en el gran desastre de la gestión nacional están, en el interior del Consejo de Ministros. Donde habitan, como las rosquillas del patrón San Isidro: tontos y listos.

Y el más tonto de lejos es el tal Castells que juega a ser el profesor Tornasol de Tintín y que acaba de anunciarnos el fin del mundo. Lo que Castells ha deducido a la vista del humo llameante que ahora emana de ciertos barrios periféricos de Madrid: ‘por el humo se sabe donde está el fuego...’