Aznar se hace ‘europeísta’

‘Nunca es tarde si la dicha es buena’ dice el refrán que viene a cuento de la renovada fe ‘europeísta’ de José María Aznar quien acaba de inaugurar el nuevo curso de FAES bajo el título de ‘Centrados en Europa’.

Atrás quedan sus mandatos presidenciales en los que Aznar anteponía su obsesión Atlántica a la Unión Europea y en los que en compañía de Georges W. Bush y Tony Blair, apoyó en las Islas Azores la segunda Guerra de Irak, subidos los tres en las mentiras amañadas sobre las ‘armas de destrucción masiva’ de Sadam Hussein que nunca existieron.

Aznar sabe que el presidente Donald Trump está como un cencerro y pone en peligro el comercio internacional, las relaciones atlánticas y la existencia de la OTAN, que ya está prácticamente muerta. Lo que ahora abre paso a ‘la Europa de la Defensa’ que siempre defendió el general De Gaulle y a la que se oponía Aznar.

Aznar sabe que Trump es un peligro, aunque justo es decirlo es el único presidente USA de los últimos años que no se ha involucrado en una guerra.

Y está claro que a Aznar no le gusta Trump y teme que vuelva a ganar las elecciones presidenciales en USA del 3 de noviembre creando inestabilidad mundial. Y también parece que Aznar considera Joe Biden un ‘blandito’ y un mal menor.

Y todo ello, mezclado con la gran crisis sanitaria y económica mundial, le ha llevado a Aznar a proclamar su nuevo fervor europeo. Para dar consistencia a su discurso político y porque no hay otra cosa. ‘La UE -dice Aznar- es hoy mas imprescindible que nunca’.

Y añade Aznar que hay que rehacer un nuevo ‘multilateralismo’ a la vista de la renuncia de Washington a liderar la lucha mundial contra la pandemia y del nuevo liderazgo bipolar que se reparten China y EE.UU. Lo que en su opinión obliga a Europa a mayor protagonismo en la escena internacional.

Aznar ha regresado al corazón de Europa y sigue obsesionado por la política y todo apunta a que lo de FAES se le queda pequeño. Lo que deja abierta la puerta a que a lo mejor espera y desea un mayor protagonismo en España e incluso en la UE, porque estos repentinos amores europeos son calculados y, aunque sirven para rectificar su pasión atlantista, es posible que escondan algo más.

Como en la operación Kitchen se esconden muchas cosas y no sería nada de extrañar que en algún momento aparezca de una manera sorprendente el nombre de Aznar.